Los tonaltecos, habitantes de Tonalá, en Chiapas, son gente llena de ocurrencias. Hablar con un tonalteco es igual que abrir una caja de historias peregrinas.
De mis viajes saco siempre provechosas enseñanzas. Los cinco sentidos se me llenan con las cosas de México. Unas son para verse; para oírse otras; para degustarse aquéllas; para palparse algunas más, y todavía hay muchas que pertenecen a ese sentido lopezvelardiano: el olfato.