Cada año, durante eventos de descuentos masivos como Prime Day, que este 2026 se realiza del 23 al 29 de junio, millones de personas entran a una plataforma, encuentran un producto, presionan el botón de comprar y esperan que llegue a su puerta en cuestión de horas o días.
Pero pocas veces pensamos en todo lo que ocurre después de ese clic.
Detrás de cada paquete existe una enorme operación logística que involucra tecnología, inteligencia artificial, automatización y miles de personas trabajando de manera coordinada.
Buena parte de esa maquinaria se encuentra en Tepotzotlán, Estado de México, donde opera MEX6, el centro de envío más grande de Latinoamérica de Amazon y uno de los principales responsables de que los pedidos lleguen tan rápido a los hogares mexicanos.
¿Cuándo abrió?
Inaugurado en 2021 dentro del complejo Tepoz Park III, este centro de envío cuenta con casi 45 mil metros cuadrados de superficie, una extensión equivalente a seis canchas de fútbol.
En sus instalaciones pueden almacenarse hasta 12 millones de productos, una cifra ocho veces mayor al inventario de un supermercado convencional.
Además, desde este lugar se procesa cerca del 60% de los pedidos que se realizan en México a través de la plataforma, lo que lo convierte en uno de los puntos logísticos más importantes del país.
Una ciudad de productos
Al recorrer el interior del edificio, lo primero que sorprende es que nada parece tener sentido.
En un mismo estante pueden convivir juguetes, cepillos para el aseo y hasta la última Beauty Mask. No existen áreas exclusivas para electrónicos, artículos para mascotas o productos de belleza.
Sin embargo, este aparente caos tiene una explicación.
La metodología utilizada se conoce como Random Stow o almacenamiento aleatorio, ya que en lugar de agrupar productos por categorías, un sistema de inteligencia artificial analiza el espacio disponible y asigna automáticamente el lugar ideal para cada artículo.
Así cuando una mercancía llega al centro de envío, primero es inspeccionada para verificar que esté en buenas condiciones. Después, el sistema registra sus dimensiones y encuentra cualquier espacio libre dentro del edificio.
Una vez almacenado, el producto queda disponible para su venta prácticamente de inmediato.
Menos de dos horas desde la compra
La velocidad es uno de los aspectos más impresionantes del proceso.
Desde que una persona confirma una compra hasta que el paquete queda listo para salir del almacén pueden transcurrir menos de dos horas.
Para lograrlo intervienen los llamados pickers, colaboradores encargados de localizar y recoger los artículos solicitados.
Guiados por dispositivos electrónicos y algoritmos de inteligencia artificial, reciben instrucciones precisas sobre cuál es el producto más cercano que deben recoger en cada momento.
La lógica no consiste en completar un pedido de principio a fin, sino en optimizar cada movimiento dentro del edificio.
Gracias a este sistema, durante temporadas de alta demanda los trabajadores han llegado a recolectar hasta 14 artículos por segundo.
Empacan en apenas 12 segundos
Una vez reunidos los productos, comienza la etapa de empaque.
Aquí la eficiencia vuelve a sorprender. Un colaborador puede armar una caja, colocar el producto, etiquetarlo y enviarlo a la siguiente etapa en apenas 12 segundos.
Para lograr ese ritmo, los trabajadores reciben capacitación especializada durante varias semanas.
Actualmente, alrededor de dos mil 500 personas trabajan en estas instalaciones, que operan prácticamente sin descanso durante 23 horas y media al día, los siete días de la semana.
La zona donde trabajan los robots
Uno de los puntos más llamativos del recorrido es el AutoSlam, considerada la zona más automatizada del edificio.
Aquí, una serie de sistemas robóticos realiza en segundos tareas que antes requerían intervención humana.
Primero escanean el paquete, después verifican su peso, generan una imagen tridimensional para confirmar sus dimensiones y finalmente imprimen y colocan automáticamente la etiqueta de envío.
Todo ocurre en cuestión de segundos y con una precisión cercana al 98%.
Una vez concluido este proceso, los paquetes pasan al Shipping Sorter, una enorme banda automatizada que los clasifica según su destino final.
Desde ahí parten diariamente camiones hacia más de 60 ciudades del país.
Al final, detrás de cada paquete que llega a una puerta hay mucho más que una compra en línea.
Hay miles de personas, kilómetros de bandas transportadoras, algoritmos que toman decisiones en segundos y una operación que funciona prácticamente las 24 horas para que un simple clic se convierta, pocas horas después, en una entrega.
¿Por qué llegan tan rápido los paquetes?
La respuesta está en la combinación de tecnología, automatización y una red logística cada vez más amplia.
Actualmente, esta infraestructura permite realizar entregas el mismo día en 14 ciudades y envíos al día siguiente en más de 800 localidades.
Además, forma parte de una red nacional integrada por 13 centros de envío.
Lo más vendido
Los artículos que más suelen salir de estos almacenes sorprenden por su cotidianidad y son papel de baño, croquetas para mascotas y cepillos para el cabello.
Sin embargo, durante eventos especiales, como la actual temporada de futbol internacional, la demanda cambia y entre los productos que más se han vendido se encuentran: televisores de 55 pulgadas, los packs Panini y el LEGO de FIFA.