Cheko Grajeda
@chekograjeda
Estas primeras semanas han dejado algo muy claro: Estados Unidos organiza muy bien los eventos, pero México sabe convertirlos en una fiesta. La infraestructura estadounidense es impresionante. Houston, por ejemplo, ofrece una experiencia extraordinaria gracias a un estadio moderno, techado y climatizado. Todo funciona y merece reconocimiento. Sin embargo, ni siquiera una potencia en organización puede controlar todo. Ahí está Philadelphia, donde una tormenta obligó a suspender actividades y alteró la experiencia de miles de aficionados.
Pero la diferencia más interesante no está dentro de los estadios. El Mundial también se vive afuera. En distintas sedes existen espacios para aficionados con activaciones, experiencias interactivas y hasta canchas. Son buenos espacios y cumplen perfectamente su función. Sin embargo al compararlos vale la pena destacar nuestra Zona Fest del Estadio Corregidora; no le pide nada a muchos de los espacios que hoy acompañan este torneo. Es un lugar techado, cómodo para las familias, con áreas para alimentos y bebidas, actividades para todas las edades y una experiencia pensada para permanecer varias horas alrededor del futbol. Bien por la apuesta impulsada por el alcalde Felifer Macías.
Eso sí, la diferencia está en el ambiente. En México llegamos horas antes, convivimos, cantamos y hacemos del futbol una celebración. Estados Unidos aporta infraestructura de primer nivel. México aporta pasión. Pero de regreso a la LIGAMX, Gallos Blancos inició su pretemporada con un triunfo de 2-0 sobre Reboceros de La Piedad. Apenas es el primer ensayo, pero ganar siempre ayuda comienzan a sonar nombres sudamericanos cercanos al entorno de Esteban “El Chino” González para reforzar a los plumíferos. Dale Gallos!