Un edificio que durante años permaneció abandonado en el Centro de Culiacán volvió a llenarse de color con la inauguración del mural “Palabras que nos unen”, una intervención artística impulsada por el proyecto Vamos Pintando que busca rescatar espacios emblemáticos y fortalecer la identidad comunitaria.
La obra fue realizada por los artistas Pablo Allison, originario de la Ciudad de México, y los creadores locales Block y Denser, quienes trabajaron durante 12 días en la elaboración del mural ubicado en el inmueble donde anteriormente se encontraba el edificio Dispamocusa.
Durante la inauguración, el artista Pablo Allison explicó que el mural surgió a partir de un proceso de diálogo con especialistas, comerciantes y vecinos de la zona, de donde se desprendieron palabras y conceptos que dieron forma a la narrativa plasmada en la pared.
“Hubo mucha interacción con la comunidad... y de ahí fue que otras palabras emergieron para poder plasmarlas en la pared... el arte tiene que interpretarlo cada persona”, expresó.
El creador también destacó la conexión que mantiene con Sinaloa, Estado que, dijo, marcó parte de su trayectoria artística enfocada en los temas de migración.
El arquitecto Fernando Aragón señaló que la obra tiene un fuerte sentido social al recordar la historia de un sector del Centro Histórico que, con el paso del tiempo, perdió su vocación habitacional.
Indicó que el mural deja testimonio de lo que se ha perdido generacionalmente y representa un llamado a recuperar la vida de barrio y la convivencia comunitaria en esta zona de la ciudad.
“Creo que el mural tiene un sentido social muy fuerte para esta parte de la comunidad, porque nuestro Centro Histórico en zonas como esta han ido perdiendo la posibilidad de ser habitable y se ha convertido solamente en usuarios y creo que eso es una de las esencias del mensaje que tiene el mural”.
La directora de Vamos Pintando, Gabriela Camacho, destacó que el proyecto demuestra cómo un espacio abandonado puede transformarse en un punto de encuentro y orgullo para la ciudadanía.
“Un espacio abandonado no tiene por qué ser un espacio perdido. Puede convertirse en un punto de encuentro como en este caso. Un punto donde se exprese la comunidad y dé orgullo para quienes caminamos o transitamos en sus calles”, afirmó.
Añadió que la recuperación del inmueble requirió una gestión prolongada y el acuerdo de diversas personas, pero finalmente permitió devolver vida a un sitio que permaneció sin uso durante más de dos décadas.
Camacho subrayó que el arte urbano representa una herramienta para reconstruir el tejido social y recordó que el cuidado de los espacios públicos es una responsabilidad compartida.
Al concluir el acto se entregaron reconocimientos a los tres artistas participantes y se realizó el corte simbólico del listón para inaugurar oficialmente la obra.