El peso se depreció en la sesión de este miércoles ante un avance generalizado del dólar, mientras los inversionistas digerían cifras locales de inflación que alimentaban expectativas de una pausa monetaria prolongada del Banco de México (Banxico).
El tipo de cambio cerró en 17.6248 pesos por dólar, que frente a un cierre de 17.5690 unidades el martes, con los datos oficiales del Banco de México, significó para el peso una caída de 5.58 centavos o de 0.32 por ciento.
Gabriela Siller, directora de Análisis en Banco Base, explicó que con el resultado del miércoles, el peso acumula tres sesiones consecutivas de pérdida, acumulando una depreciación de 1.51% o 26.1 centavos en ese periodo.
Comentó en una nota de análisis, que la depreciación del peso en la sesión se debió al fortalecimiento del dólar y “rompió con el comportamiento del tipo de cambio durante los últimos dos meses”.
En la sesión el dólar ganó 0.23% de acuerdo con el índice ponderado, acumulando un avance de 0.81% en los primeros tres días de la semana.
“El mercado sigue especulando que la Reserva Federal podría subir su tasa de interés en 25 puntos base el 28 de octubre”, dijo Siller.
La experta agregó que en la canasta amplia de principales cruces, las únicas divisas apreciadas fueron el shekel israelí con 0.15%, el ringgit de Malasia con 0.13% y la rupia india con 0.08 por ciento.
Por el contrario, las más depreciadas fueron la corona noruega con 0.63%, el peso chileno con 0.55%, el sol peruano con 0.55%, la rupia de Indonesia con 0.54%, el peso argentino con 0.53% y el won surcoreano con 0.52 por ciento. El peso mexicano se ubicó en la posición 11 entre las divisas más depreciadas.
Inflación se modera
Felipe Mendoza, analista de Mercados en EBC Financial Group, dijo que el motor fundamental de la sesión estuvo dominado por el choque de perspectivas entre el Banco de México y la Reserva Federal, en un entorno donde el dólar se fortaleció de manera generalizada frente a las monedas del G10 y de mercados emergentes debido a las proyecciones restrictivas de los miembros del FOMC, quienes han llevado al mercado a posicionarse para más de una subida de tasas este año.
En contraste, las cifras de inflación en México debilitaron el argumente para mantener una política monetaria restrictiva.
El IPC de la primera mitad de junio cayó un -0.11% (frente al 0.10% esperado), arrastrando la inflación general a un mínimo de diez meses del 3.55%, mientras que el IPC subyacente se relajó más de lo previsto al situarse en 0.19% (esperado 0.20%).
Esta moderación inflacionaria contrasta con la robustez de la actividad económica real, dado que el IGAE creció un 2.3% interanual en abril (superando el 1.9% previsto) con un repunte mensual del 1.2%, impulsado por el sector primario (+4.4%) y la construcción (+10.4%).
“La divergencia de políticas monetarias es el factor que manda en el corto plazo; una inflación a la baja le abre la puerta a Banxico para una política expansiva, lo que reduce el diferencial de tasas con la Fed y disminuye el atractivo de las operaciones de carry trade denominadas en pesos”.