En una economía marcada por avances intermitentes, tropiezos coyunturales y negociaciones que definirán buena parte del rumbo nacional en los próximos años, vale la pena mirar con atención los casos regionales que comienzan a mostrar señales de dinamismo. Ello, puesto que México no atraviesa un momento sencillo. Aunque el IGAE registró en abril un crecimiento mensual de 1.2%, la recuperación todavía convive con dudas.
En ese contexto, San Luis Potosí destaca como un estado de creciente relevancia. Su ubicación estratégica, su conectividad y su peso en cadenas productivas lo han colocado como una entidad clave para entender el desarrollo económico del centro del país. Pero la geografía no basta. Para que una economía local avance se requieren condiciones mínimas de orden, infraestructura, confianza y capacidad de traducir la actividad productiva en bienestar concreto.
Los datos más recientes de la Encuesta Mensual sobre Empresas Comerciales del INEGI apuntan en esa dirección. En abril de este año, San Luis Potosí registró un incremento del 5.5% en ingresos por suministro de bienes y servicios, del 1.5% de personal ocupado, así como un aumento del 6.8% en las remuneraciones percibidas por sus trabajadores, además de un crecimiento de 4.8% en las mercancías compradas para reventa. Y no se trata de una señal menor. Cuando el comercio crece y, al mismo tiempo, mejoran los ingresos laborales, el dinamismo deja de ser únicamente una cifra empresarial y comienza a reflejarse en la vida del ciudadano a pie.
Por ejemplo, en el comercio al menudeo, el aumento en ingresos apunta a que hay más consumo y mayor movimiento de dinero en la economía local. En el comercio al mayoreo, los datos muestran que la proveeduría y la distribución siguen activas, incluso con algunos ajustes normales en ciertos rubros. Visto en conjunto, el desempeño comercial refleja una economía estatal con buen pulso, algo especialmente relevante en un momento en el que México necesita que sus regiones también empujen el crecimiento.
Por supuesto, conviene mantener prudencia. Ningún dato aislado resuelve los retos estructurales de la región; pero también sería injusto no reconocer cuando una entidad logra construir entornos favorables para que la actividad económica avance y se refleje en mejores condiciones para las familias.
Sin duda, el caso potosino muestra la importancia de fortalecer los motores subnacionales de crecimiento. Más aún, cuando nos encontramos en un entorno nacional sujeto a presiones externas, renegociaciones comerciales y ajustes en las expectativas de inversión.
En ese sentido, considero que el reto será sostener esa trayectoria a largo plazo; puesto que para ello, será necesario mantener condiciones de certidumbre, infraestructura, seguridad operativa y articulación entre sectores productivos. Si estos factores se consolidan, San Luis Potosí puede seguir posicionándose como un nodo relevante y como un referente de cómo el crecimiento regional puede contribuir a la economía nacional.
• Consultor y profesor universitario
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