En diciembre de 1893, el mundo se conmocionó con la muerte de Sherlock Holmes.
Según la reconstrucción de los hechos realizada por su ayudante, el doctor Watson, Holmes y su archienemigo, el profesor Moriarty, tuvieron su encuentro definitivo: Una batalla cuerpo a cuerpo al pie de las cataratas de Reichenbach, en el pueblito de Meiringen, Suiza.