Ahora mismo ‘Backrooms’ sigue siendo una de las películas del momento, y parte de la fascinación y conversación está girando en torno a la edad de su director. Kane Parsons no tenía ni edad para beber en Estados Unidos hasta hace dos días, pero ha conseguido hacer una película de estudio a través de un proyecto personal y convertirlo en una película que lidera la taquilla. Es impresionante, aunque siempre hasta cierto punto.
Siempre se corre el riesgo de fetichizar el talento joven, la precocidad extrema. Ahí está también el caso de Steven Spielberg, dirigiendo con increíble visión en su veintena y entregando ‘Tiburón’ antes de cumplir los 30. Son casos que impactan mucho, sobre todo porque se salen de la norma donde hay que esperar años para tener la oportunidad de mostrar la habilidad.
Que se fabrique uno esa oportunidad es excepcional. Ahí está Don Coscarelli, que sin formación cinematográfica ni padres con conexiones en la industria dirigió una película con 17 años y, con 19, fue el cineasta más joven en ser distribuido por un gran estudio como Universal. De ese fervor consiguió el beneficio de la duda para poder hacer su clásico de culto definitivo: ‘Phantasma’ (’Phantasm’).
En la trastienda del cementerio
Coscarelli escribe y dirige esta obra sobrenatural de menos de hora y media que volvió a Angus Scrimm un icono del género fantástico al convertirlo en El Hombre Alto. Una figura impactante e inquietante que apuntala una imaginativa y caótica película que se puede ver en streaming a través de Fubo.
Mike es un joven que acaba de perder a sus padres, y decide seguir a su hermano al cementerio temiendo que este vaya a decidir abandonar la ciudad para siempre tras perder a su mejor amigo. Al acercarse, Mike se encuentra con un hombre alto y delgado que se lleva un féretro y desaparece. Intentando desentrañar el misterio, se topará con varias criaturas extrañas y también una misteriosa esfera plateada con pinchos muy dañinos.
Coscarelli va introduciendo aquí una serie de ideas variopintas que entran a menudo en el terreno de lo espectral, aunque también se vale de fórmulas emergentes como el slasher para crear una estructura más o menos efectiva para el espectador. Eso, unido a un interesante uso de la atmósfera y el espacio para elaborar lo inquietante, la hacen un precedente fabuloso para muchas franquicias de horror de los ochenta.
‘Phantasma’ y la lógica de pesadilla
Aun así, ‘Phantasma’ se presenta todavía como algo libre y con una lógica más propia del delirio de una fiebre que de la convención narrativa cinematográfica, no hablemos ya de la realidad. Quien sabe si por la propia juventud de Coscarelli, todavía aprendiendo las normas del medio en el que se mueve, o su caótico rodaje que fue a trompicones durante un año (más otro de ardua post-producción), o una combinación de ambas genera esta sensación tan deshilachada en la película.
Lejos de jugar en su contra, el desparrame narrativo de ‘Phatasma’ se vuelve parte de su encanto y contribuye a hacer más etérea la lógica de pesadilla que decide adoptar. Un trabajo donde el diseño de producción, la música y el fabuloso ímpetu inconsciente la trasladan a un terreno de giallo americano, y luego a volverse una inmediata obra de culto que sigue cautivando décadas después.
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La noticia
Durante décadas fue el director más joven en estrenar una película con un gran estudio. Aprovechó el momento para entregar un clásico del cine de terror
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Espinof
por
Pedro Gallego
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