Hay grupos en los que las sorpresas alteran todos los pronósticos y otros en los que el desarrollo del torneo simplemente confirma el orden que ya existía antes de empezar. Eso fue exactamente lo que ocurrió en el Grupo C. Brasil terminó como primera, Marruecos como segunda, Escocia fue tercera y Haití cerró la clasificación. Cuatro posiciones que reflejan bastante bien el nivel competitivo mostrado por cada selección a lo largo de las tres jornadas.
Brasil cumplió con el objetivo, aunque necesitó tiempo para encontrar su mejor versión. La pentacampeona llegó al Mundial con más dudas que en otras épocas, consciente de que ya no domina el panorama internacional como lo hacía años atrás. Sin embargo, volvió a demostrar que sigue siendo una selección preparada para competir al máximo nivel. Comenzó con un exigente empate ante Marruecos, mejoró frente a Haití y cerró la fase de grupos con un convincente triunfo sobre Escocia, dejando la sensación de haber crecido partido a partido.
Si Brasil respondió como una de las grandes favoritas, Marruecos confirmó que su extraordinario Mundial de Qatar 2022 dejó de ser hace tiempo una excepción. La selección africana se ha consolidado entre las mejores del planeta, ocupando una posición de privilegio en el ranking FIFA, y volvió a demostrar por qué. Compitió de tú a tú contra Brasil, superó a Escocia y supo sacar adelante un encuentro complicado frente a Haití para terminar invicta y con los mismos siete puntos que el líder del grupo.
Escocia también cumplió, dentro de sus posibilidades. Ganó el partido que debía ganar frente a Haití y cayó ante dos selecciones objetivamente superiores. El tercer puesto responde a la diferencia de nivel existente antes del inicio del campeonato y mantiene abiertas sus opciones de clasificación como una de las mejores terceras, a la espera del desenlace del resto de grupos.
La última posición fue para Haití, aunque su participación dejó aspectos muy positivos desde el punto de vista futbolístico. La selección caribeña nunca renunció a su idea de juego. Intentó salir con el balón controlado desde atrás, buscó asociaciones en campo rival y defendió muchos minutos lejos de su propia portería. Su propuesta fue valiente, incluso frente a rivales de mayor nivel, aunque esa ambición también terminó penalizando algunos errores que acabaron convirtiéndose en goles en contra.
Ese planteamiento permitió ver a un equipo que quiso competir desde el fútbol y no desde el miedo. Haití asumió riesgos, trató de construir cada ataque y evitó encerrarse durante la mayor parte de sus partidos. Los resultados no acompañaron, pero dejó una identidad reconocible y una imagen bastante más positiva de lo que indican los cero puntos con los que finalizó el torneo.
El Grupo C, en definitiva, terminó respetando la jerarquía que existía antes del Mundial. Brasil confirmó su condición de favorita creciendo con el paso de los encuentros, Marruecos volvió a demostrar que ya pertenece a la élite del fútbol mundial, Escocia ofreció el rendimiento esperado y Haití se marchó sin puntuar, pero con una propuesta valiente que mereció un mayor reconocimiento que el reflejado por la clasificación final. @mundiario