CIUDAD DE MÉXICO.- Lo que comenzó como un paseo casual sobre avenida Reforma terminó por convertirse en uno de los fenómenos virales más inesperados en México rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026. El Pato Merlín, reconocido por aparecer con una camiseta de la Selección Mexicana, logró captar la atención de miles de personas en redes sociales y espacios públicos.
Su popularidad creció en cuestión de semanas. Hoy, Merlín no solo es una figura viral, también es considerado por muchos como el símbolo no oficial del Mundial en territorio mexicano. Su presencia ya alcanzó dimensiones legales, comerciales e incluso políticas.
¿Por qué el Pato Merlín recibió protección legal?
El crecimiento de la popularidad de Merlín provocó que terceros intentaran registrar su imagen con fines comerciales. Ante este escenario, la familia de su dueña, Karla Ivette Gómez, inició el proceso para proteger legalmente la identidad del ave ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
El objetivo fue claro: evitar que personas ajenas lucraran con la imagen del pato sin autorización de sus dueños. La decisión marcó un paso importante para asegurar el control sobre su uso comercial, especialmente ante el interés que ha generado entre marcas, creadores de contenido y comerciantes.
Gobierno de México interviene en el caso
La situación escaló rápidamente y llegó hasta la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. Durante el encuentro con medios, la mandataria calificó como un abuso el intento de terceros de apropiarse comercialmente de la imagen de Merlín.
Además, ofreció respaldo institucional para acompañar a la familia durante el proceso legal. El mensaje dejó claro que el Gobierno busca garantizar que los derechos sobre la imagen del pato permanezcan en manos de sus dueños legítimos.
Por su parte, Vidal Llerenas Morales, director del IMPI, señaló públicamente que existe un “hecho notorio” respecto a la pertenencia de Merlín a la familia Gómez, lo que refuerza la posición legal de sus propietarios.
Aunque es embajador de la FIFA, no pudo entrar al estadio
Uno de los momentos que más llamó la atención ocurrió el pasado 24 de junio durante el partido entre México y Chequia en el Estadio Ciudad de México.
Aunque Merlín ya cuenta con reconocimiento como embajador oficial de la FIFA, no pudo ingresar a las gradas debido a las reglas internas del organismo y del recinto deportivo. Esto impidió que presenciara el encuentro junto a su familia.
Mientras sus dueños disfrutaban del partido, el pato permaneció resguardado bajo supervisión de su equipo.
Te puede interesar: Poncho de Nigris critica la fama del Pato Merlín en el Mundial y ofrece 500 mil pesos por él, desatando polémica
El operativo de seguridad alrededor de Merlín
La fama de Merlín también cambió la logística de sus apariciones públicas. El nivel de atención que genera entre aficionados obligó a reforzar medidas de seguridad para protegerlo.
Durante su traslado al estadio, fue movilizado dentro de una caja transportadora cubierta con una manta. Además, estuvo acompañado por personal de seguridad para evitar aglomeraciones, fotografías invasivas o situaciones de estrés.
El operativo dejó ver hasta qué punto su popularidad ha crecido en muy poco tiempo.
La Merlín-manía ya domina redes sociales y productos
El fenómeno ya no se limita a apariciones públicas. La llamada “Merlín-manía” se expandió a redes sociales, música y productos comerciales.
En Instagram, su cuenta oficial @soyelpatomerlin documenta parte de su rutina diaria. Ahí comparte visitas a programas de televisión, recorridos y detalles de su vida cotidiana, incluyendo gustos personales como los tacos de carnitas.
Su impacto también llegó al entretenimiento digital. En internet ya circulan cumbias, corridos y contenidos musicales inspirados en su historia.
A la par, comenzaron a venderse peluches y mercancía con su imagen, lo que confirma que Merlín ya representa una marca con valor comercial.
¿Qué representa hoy el Pato Merlín para México?
Más allá de su viralidad, Merlín se convirtió en un símbolo que conecta con el entusiasmo de millones de aficionados rumbo al Mundial 2026.
Su logotipo oficial, diseñado con los colores verde, blanco y rojo, refuerza su identidad como un personaje ligado a la cultura popular mexicana. Bajo el lema de ser un pato “orgullosamente mexicano”, su imagen ya forma parte de la conversación pública.