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Radar Inteligente
Publimetro 26 Jun, 2026 19:51

El marcador no sabe de estética

Para leer con: “Keep Your Eyes Ahead”, de The Helio Sequence

México se aventó un madruguete nacional. Empezó a ganar antes de aprender a gustarnos. Tres partidos, nueve puntos, seis goles y ninguno en contra. El equipo terminó primero de grupo, pero alrededor de cada victoria es inevitable el fantasma de la duda. ¿Juegan bien? ¿Traen equipo?

Escucho transmisiones y televisivas y radiales y parece que vi otro partido. Se habla con drama de un hito histórico y lo que vi, especialmente en el primer tiempo, fue un equipo flojo, que regalaba posiciones y con ellas el balón. El encuentro con el gol y de ahí los dos subsecuentes justifican el aquelarre en el Ángel, pero no pensar que el equipo está aceitado y listo para cualquier selección.

Desde luego, queremos que México gane, emocione, recomponga la autoestima colectiva y, de ser posible, toque de primera. Solo que en el futbol, como en la vida, no se puede todo. Javier Aguirre dirige cada partido como un asunto que debe administrarse con cabeza fría. Cierra espacios, espera el error ajeno y cuida el cero. Su futbol tiene algo de trámite de ventanilla. Pero igual es efectivo.

El nuevo Mundial favorece esa clase de pragmatismo. Con 48 selecciones, ronda de 32 y ocho terceros lugares invitados a seguir la fiesta, el torneo premia a quienes entienden el torneo. Primero hay que sobrevivir. Luego conviene quedar arriba. Finalmente toca llegar entero a los partidos donde una distracción hace toda la diferencia. México hizo algo mejor que sobrevivir. Ganó el grupo y sacó las ganas de festejar lo festejable.

Aguirre parece haber entendido otra cosa. Este equipo atraviesa un relevo generacional y el cambio lo agarró con el Mundial en la puerta. Se animó a usar a los chavos y ellos dieron el ánimo que hacía falta. Gilberto Mora, juega con una serenidad que reta su acta de nacimiento. Mateo Chávez, Brian Gutiérrez y otros jóvenes se plantan con una naturalidad que durante años pareció reservada para los rivales. Llegaron con menos reverencia y mejor decisión.

Al medio tiempo (¿segundo cuarto?) pensé que iba a ser otro típico partido de México. Los abucheos en el estadio me ayudaron a confirmarlo. Y es que pedir que haya funcionamiento de juego sigue siendo una aspiración legítima. Especialmente en un Mundial en el que se es anfitrión.

México puede llegar lejos con este futbol ralo, incómodo y paciente. El estilo del Vasco quizá nunca produzca arte. Está logrando algo más raro en la Selección, un equipo que sabe qué partido está jugando. El marcador, ese crítico sin imaginación, por ahora le está dando la razón.

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