Rosarito, BC.- El silbatazo final dejó un sabor agridulce en un restaurante de comida iraní en Rosarito. Durante los 95 minutos del partido entre Irán y Egipto, que terminó con empate 1-1, unas 50 personas, en su mayoría de origen iraní, se reunieron para seguir el encuentro mundialista.
Un inicio lleno de emociones
La emoción comenzó apenas transcurridos cinco minutos, cuando Egipto abrió el marcador. Por unos instantes, el restaurante se convirtió en una auténtica tribuna: gritos, gestos de sorpresa y miradas de preocupación marcaron el arranque del encuentro. Sin embargo, la reacción de los aficionados no tardó en llegar.
Irán empató al minuto 14, lo que desató la euforia entre los presentes. La celebración se extendió hasta el medio tiempo, cuando los asistentes protagonizaron un espectáculo propio al entonar cánticos en persa, acompañados de aplausos que resonaron en todo el restaurante.
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La tensión aumentó en el cierre del partido
La intensidad creció conforme avanzó el encuentro. En los últimos minutos, Irán logró marcar un segundo gol, pero la anotación fue anulada, lo que provocó inconformidad entre los aficionados.
De hecho, previamente ya se había invalidado otro tanto del conjunto iraní, situación que generó molestia y reclamos entre quienes seguían el partido con evidente frustración.
Entre aplausos y orgullo por su selección
Al concluir el encuentro, el empate fue recibido con aplausos y comentarios encontrados entre los asistentes.
Más que un restaurante, durante un par de horas el lugar se transformó en una pequeña extensión de las gradas iraníes, donde la identidad, la cultura y la pasión por el futbol estuvieron presentes en cada cántico, cada aplauso y cada emoción vivida frente a la pantalla.