El cero que la Selección Mexicana colgó en su arco no es el único factor que genera ilusión en esta Copa del Mundo; el equipo de Javier Aguirre tiene gol.
Si bien las 6 anotaciones que registró en la Fase de Grupos están por debajo de lo conseguido por los coanfitriones del Mundial, Estados Unidos y Canadá (8), o por potencias ofensivas como Francia, Alemania y Países Bajos (10), para el promedio histórico del conjunto azteca se trata de una cifra muy alentadora.
Solo el Tri de Manuel Lapuente, en Francia 1998, hizo más goles que esta Selección en la Primera Fase. Fueron 7, con la diferencia de que ese equipo no tenía la misma solidez defensiva, pues recibió 5 tantos.
Aunque la propuesta de los dirigidos por el "Vasco" dista de ser agresiva, con pasajes de un futbol poco vistoso e incluso cediendo la iniciativa, al Tri no se le puede regatear su efectividad de cara al arco, pues acertó casi la mitad de sus 13 remates a portería.
Además del paso perfecto, el 6 en el casillero de la diferencia de goles representa el mejor registro mundialista para México.
Se pueden cuestionar las formas —tuvo menos posesión que Corea del Sur y casi la misma que Chequia—, pero el Tri superó por una anotación lo hecho en su primera Copa del Mundo como local, en 1970, cuando terminó la Fase de Grupos con 5 tantos a favor y su arco imbatido.
Después de aquella justa, la Selección no había pasado de una diferencia de 3, en Brasil 2014, y rompió una racha de dos Mundiales con diferencia negativa.
Que México encuentre un goleador en un Mundial no es cosa sencilla.
En las tres ediciones anteriores nadie pasó de un tanto y desde Corea / Japón 2002 ningún tricolor ha firmado más de dos.
A esa cifra ya llegó Julián Quiñones, quien marcó en la inauguración contra Sudáfrica y en el cierre ante Chequia. Partiendo como extremo izquierdo, el delantero del Al-Qadisiya suele encontrar posición de remate, acumulando 10 intentos totales, 4 de ellos a portería.
Sin jugar el último partido, Raúl Jiménez secunda a Julián en ambos rubros y también anotó con el sello de un centrodelantero.
El Tri de Javier Aguirre ha sabido encontrar variantes cuando el balón no les llega a los delanteros.
Luis Romo y Álvaro Fidalgo, desde el medio campo, junto al lateral Mateo Chávez, se apuntaron los otros tres goles.
Las anotaciones de Chávez y Fidalgo surgieron de transiciones a velocidad, un arma que México puede explotar si el momento del partido amerita ceder el balón.
La fortuna también ha jugado a favor, como sucedió con el grotesco error del portero coreano que Romo no desaprovechó.
Mención especial merece Roberto Alvarado, autor de un par de asistencias.