MÉXICO.- Los autobuses eléctricos Taruk, desarrollados con tecnología y autopartes mexicanas, buscan abrirse paso en el transporte público de la Ciudad de México, el Valle de México y otros estados del país, en un mercado donde las unidades chinas han ganado presencia durante los últimos años.
De acuerdo con información de Reforma y declaraciones de Roberto Gottfried, director de Megaflux, empresa encargada del desarrollo del equipamiento eléctrico de estas unidades, el objetivo es colocar entre 80 y 150 autobuses en la zona conurbada del Valle de México y la capital para 2027, además de alcanzar alrededor de 300 unidades a nivel nacional.
¿Qué es Taruk y por qué busca entrar al transporte público?
Taruk es un autobús eléctrico desarrollado en México, con tecnología local y componentes nacionales en parte de su sistema de operación.
El proyecto busca participar en la renovación del transporte público, especialmente en rutas que aún utilizan unidades diésel o esquemas tradicionales de operación, como el modelo conocido como “hombre-camión”.
Roberto Gottfried explicó que la empresa mantiene conversaciones con más de 18 estados, con la intención de sumar estas unidades a proyectos de electromovilidad y corredores de transporte operados por empresas integradas por concesionarios.
La meta es competir no solo por precio, sino también por garantías, mantenimiento y respaldo técnico.
¿Cuántos autobuses Taruk esperan colocar para 2027?
Megaflux proyecta colocar entre 80 y 150 unidades en el área conurbada del Valle de México y en la Ciudad de México para 2027.
A nivel nacional, la expectativa es llegar a alrededor de 300 autobuses eléctricos.
“Para 2027 esperamos colocar entre 80 y 150 unidades para el área conurbada del Valle de México y en la Ciudad de México y a nivel nacional, alrededor de 300, tenemos pláticas con más de 18 estados”, comentó Roberto Gottfried.
El plan dependerá de licitaciones, acuerdos con autoridades locales, esquemas de financiamiento y capacidad de producción.
¿Taruk podría participar en licitaciones de transporte en CDMX?
Sí. Megaflux busca competir en futuras licitaciones de transporte público en la Ciudad de México.
Gottfried señaló que están atentos a los procesos de la Red de Transporte de Pasajeros, conocida como RTP, donde se prevé la búsqueda de nuevas unidades eléctricas.
“Estamos en espera de las licitaciones de la Red de Transporte de Pasajeros, que entendemos buscan 120 unidades y participaremos con mucho entusiasmo”, dijo.
La participación de Taruk será relevante porque en la capital ya operan autobuses eléctricos de origen chino, principalmente en servicios como RTP, Trolebús, Metrobús y Centrobús.
¿Cómo compite Taruk frente a los autobuses eléctricos chinos?
El principal reto de Taruk es competir con empresas chinas que ya tienen presencia en la Ciudad de México.
Yutong, por ejemplo, ha participado en la renovación de unidades diésel de RTP y en el servicio del Centrobús, que opera dos rutas en el Centro Histórico. Además, el Servicio de Transportes Eléctricos cuenta con más de 300 trolebuses nuevos de origen chino en distintas líneas.
Frente a ese panorama, Megaflux busca diferenciarse con tecnología mexicana, generación de empleo local, mantenimiento a largo plazo y capacidad para adaptar las unidades a rutas urbanas del país.
“Tenemos con qué competir en las licitaciones, tenemos que pelearles el precio y las garantías, las condiciones de mantenimiento a 10 años”, apuntó Gottfried.
¿Cuánto cuesta cada autobús eléctrico Taruk?
El costo estimado de cada unidad Taruk ronda los 7.5 millones de pesos. La empresa sostiene que, además del precio, debe considerarse el impacto industrial de producir tecnología en México. Esto incluye empleos, proveeduría nacional, desarrollo técnico y formación de capacidades locales en electromovilidad.
“Le dije a la Jefa de Gobierno que somos una empresa de Iztapalapa, estamos en Año de Juárez, con mano de obra mexicana”, indicó Gottfried.
El argumento de Megaflux es que la transición energética no solo debe sustituir motores diésel por eléctricos, sino también impulsar una cadena productiva nacional.
¿Dónde se han probado los autobuses Taruk?
Los autobuses Taruk han sido probados en distintas rutas de la Ciudad de México, incluidas zonas con pendientes y condiciones de operación exigentes.
El 29 de enero, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, abordó una de las primeras unidades Taruk durante una presentación pública. Desde entonces, los autobuses han sido evaluados en rutas del sistema de transporte eléctrico de la capital.
Las pruebas buscan demostrar potencia, seguridad, autonomía y capacidad operativa en rutas urbanas, incluidas alcaldías con zonas montañosas.
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¿Qué autonomía tienen los autobuses eléctricos Taruk?
De acuerdo con la información difundida por la empresa, los Taruk han mostrado capacidad para operar hasta 15 horas continuas y recorrer alrededor de 300 kilómetros sin recargar baterías.
Ese dato es importante para el transporte público porque una unidad debe cubrir jornadas largas, mantener frecuencias estables y reducir tiempos fuera de operación.
La autonomía también influye en la planeación de rutas, patios de carga, horarios nocturnos de recarga y costos de operación.
¿Qué beneficios ambientales tendría su incorporación?
El principal beneficio de los autobuses eléctricos es la reducción de emisiones contaminantes en la operación diaria.
Gottfried señaló que estas unidades ayudan a eliminar emisiones locales como partículas PM10, PM2.5 y humo con carbón negro, contaminantes asociados a motores diésel y a problemas respiratorios en zonas urbanas.
“Se dejan de emitir las partículas PM10 y las PM2.5 y el humo con carbón negro, que vienen de los camiones con motor diésel y hacen daño al respirarlas”, anotó.
Además, los autobuses eléctricos reducen ruido en circulación, un factor relevante en zonas de alta densidad urbana.
¿Por qué la electromovilidad es clave para la Ciudad de México?
La Ciudad de México ya inició una transición hacia unidades eléctricas en distintos sistemas.
El Servicio de Transportes Eléctricos opera 14 líneas de Trolebús con autobuses eléctricos nuevos, mientras que el Metrobús ya cuenta con unidades eléctricas en las líneas 3 y 4. Aun así, todavía está pendiente extender la transición a más rutas.
El objetivo de fondo es reducir emisiones, modernizar el servicio y sustituir unidades antiguas por vehículos con menor impacto ambiental.
En ese contexto, Taruk busca entrar como una opción mexicana dentro de un mercado donde la tecnología china ha tenido ventaja por escala, precio y experiencia.
¿Qué tiene que pasar para que Taruk llegue a más rutas?
Para que Taruk se incorpore de manera amplia al transporte público, debe superar varios pasos.
Primero, debe participar y competir en licitaciones públicas. Después, debe demostrar que sus unidades cumplen con las condiciones de operación, autonomía, mantenimiento, garantía y costo total que exigen los sistemas de transporte.
También será necesario contar con esquemas financieros que permitan a concesionarios o empresas operadoras adquirir las unidades sin afectar la continuidad del servicio.
La transición del modelo de “hombre-camión” hacia empresas de transporte con operación formal también será clave, porque facilita créditos, mantenimiento centralizado y renovación ordenada de flotillas.
Un autobús mexicano que busca espacio en la transición eléctrica
Taruk entra a una competencia donde el precio, la tecnología, la autonomía y el mantenimiento serán determinantes.
Su apuesta es doble: participar en la electrificación del transporte público y demostrar que México puede desarrollar tecnología propia para atender sus necesidades urbanas.
“Hay que aprender a los chinos, causaron una derrama económica y un crecimiento importante de su economía, con desarrollo tecnológico, cuando decidieron invertir en soluciones de electromovilidad para sus ciudades”, puntualizó Gottfried.
La definición dependerá de las licitaciones, de la respuesta de las autoridades y de la capacidad de la empresa para ofrecer unidades competitivas frente a proveedores internacionales. Lo que ya queda claro es que la electromovilidad no solo será una discusión ambiental, sino también industrial, económica y de transporte público.