Lejos de ser mera estética, existen prendas de ropa y accesorios que brindan un sentido de pertenencia y de identidad que se resignifican con orgullo y dignidad, desde faldas y tacones hasta cortes de cabello y banderas LGBTIQ+, abriendo el debate y la resistencia hacia la premisa de que la ropa no tiene género.
En una entrevista de VANGUARDIA con el colectivo Red Arcoíris en Resistencia (RAR) se encontró que, pese a que hoy en día hay mayor reconocimiento de las disidencias y expresiones de género, aún existe una lucha por tener mayor aceptación en una sociedad que se encasilla entre etiquetas visuales y estereotipos.