Si aparte del burnout laboral, tienes el fin de semana saturado de actividades, tal vez deberías cambiar tu estilo de vida y comenzar a descansar de verdad.
¿Te suena familiar lo siguiente? Fines de semana con salida al antro, entrenamiento de dos horas en el gimnasio, comida familiar, tarde de café con amigas e ida al cine con tu pareja. Eso te puede convertir en víctima del ‘weekendismo’.
Además de que tu cartera y tu capacidad de ahorro sufren por los múltiples gastos generados por los compromisos sociales, tú llegarás cansado al lunes y hasta de malas porque no dormiste lo suficiente.
El artículo de Sandra Bravo, ‘Weekendismo’: así es la tendencia que ha convertido los fines de semana en días agotadores, publicado en The Conversation, explica cómo el tiempo para descansar se convirtió en un lujo lejano e incluso explica por qué sentimos culpa cuando ponemos nuestra mente en blanco.
¿En qué consiste el weekendismo?
En los años 60 ya se hablaba del weekendismo, pero tenía un significado diferente: el antrolólogo Theron Núñez usaba el término para describir al turismo urbano de los fines de semana que iban a los pueblos.
Ahora, desde un punto de vista sociológico contemporáneo, el ‘weekendismo’ consiste en ‘hacer valer tu tiempo libre’, es decir, un espacio para el bienestar emocional, simbólico y social.
Con estos objetivos en mente, se deja atrás al fin de semana como una verdadera pausa de descanso y desconecte de las responsabilidades.
El artículo de The Conversation explica que el sociólogo Hartmut Rosal observa que las personas vivimos en una sensación constante de falta de tiempo, donde hacemos mil y un planes y corremos a todos lados.
Es así como el tiempo de ocio se llena con deberes y con ello, el esparcimiento se convierte cada vez más en una nueva forma de trabajo.
“Descansar ya no significa detenerse, sino seguir produciendo una versión deseable de uno mismo”, sentencia Sandra Bravo.
¿Cómo detectar el weekendismo en tu vida?
Tal vez no estés muy consciente de estar dentro de esta dinámica, que implica no solo saturar tu agenda los fines de semana, sino que también se relaciona con las redes sociales.
La socióloga Sandra Bravo explica que las personas se preocupan por tener fines de semana a la altura del internet, es decir, por construir narrativas que signifiquen una vida interesante para el otro.
Por ejemplo, cuando abres Instagram los sábados por la mañana y todos publican stories de la noche de antro, del ‘desayuno de señoras’, del mediodía de yoga y de las tardes de carne asada.
Aquí es donde los términos 'aesthetic' y ‘romantizar tu vida’ aparecen: el descanso, el simple hecho de ir por un café, se estetiza en una foto con fondo bonito.
“Estos términos reflejan cómo las redes sociales han transformado el ocio en narrativa visual aspiracional”, sostiene Bravo.
¿Cómo saber si ‘padeces’ weekendismo?
En fines de semana, tú:
- Usas tu tiempo libre para seguir deseos y aspiraciones que no eliges, pero que experimentas para ‘estar a la altura’: ir al gym, al spa, al nuevo antro de moda.
- Te culpas por tener tiempo libre o vacío. Lo percibes como un desperdicio, ya que no estás haciendo algo productivo.
- Te presionas constantemente por ir al café, restaurante o museo de moda para tomar fotos y compartirlas en redes sociales. Todo para lanzar el mensaje de ‘estar a la altura’ o en tendencia.
¿Cómo evitar el weekendismo?
¿Ya analizaste tus fines de semana? ¿De verdad tienes descanso y tiempo libre o de ocio? Con frecuencia las redes sociales ‘dictan’ que un lujo es salir a tal o cuál lugar.
Bravo sostiene que el verdadero lujo no es viajar, sino descansar sin culpa y sin sentir que podríamos estar haciendo algo mejor para compartirlo en redes sociales.
Por ejemplo, si quieres leer un libro y tomar un café ¡adelante!, pero deja de preocuparte por lo 'aesthetic’ del lugar o de querer tomar fotos para compartirlas en redes sociales. Simplemente desconéctate.
También pasa tiempo libre a solas contemplando el infinito o acariciando a tu gato, pero sin tener culpa o pensar ‘no estoy haciendo algo productivo’. Disfruta tus días de descanso y no renuncies a ellos.