El pacto que prometía bajar la tensión entre Irán y Estados Unidos apenas sobrevivió dos semanas antes de entrar en una nueva crisis.
Tras recientes bombardeos estadounidenses contra infraestructura militar iraní, Teherán respondió con ataques contra Baréin y Kuwait y advirtió que mantendrá bajo su supervisión el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.
No se trata todavía de una ruptura formal del acuerdo ni de un cierre total de Ormuz, sino de una amenaza política y militar de Irán para condicionar la reapertura plena del paso marítimo y las negociaciones con Washington.
Según los medios internacionales, Irán advirtió que cualquier intento de administrar el estrecho sin su participación podría retrasar la reapertura y elevar la tensión.
Irán endurece postura sobre Ormuz
Abbas Araqchi, ministro de Relaciones Exteriores de Irán, afirmó que el estrecho permanecerá bajo gestión iraní durante el periodo de negociación y rechazó cualquier arreglo paralelo impulsado por Estados Unidos o sus aliados.
El punto es delicado porque el estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y por esa vía circula una parte fundamental del petróleo y gas natural comercializado en el mundo.
Por eso, cualquier amenaza sobre su operación puede generar nerviosismo en los mercados energéticos y presionar los precios del combustible.
Aunque Irán sostiene que tiene derecho a supervisar esa zona, la comunidad internacional considera a Ormuz una ruta estratégica de navegación internacional, compartida por aguas cercanas a Irán y Omán.
Ataques contra Baréin y Kuwait
La Guardia Revolucionaria iraní se atribuyó ataques con drones y misiles contra Baréin y Kuwait, países que albergan presencia militar estadounidense.
Kuwait informó que sus defensas interceptaron drones y dos misiles sin reportes inmediatos de heridos, mientras Baréin señaló daños en un edificio residencial cerca del aeropuerto internacional.
En Baréin se encuentra la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos, aunque el inmueble afectado no estaba cerca de su sede.
El nuevo intercambio se produjo después de ataques estadounidenses contra instalaciones militares iraníes, incluidos sistemas de vigilancia, comunicaciones, defensa aérea y capacidades relacionadas con drones y minas navales.
Trump acusa a Irán de romper pacto
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, acusó a Irán de violar el alto el fuego y advirtió que Washington podría responder con mayor fuerza si continúan los ataques.
La Casa Blanca sostiene que las conversaciones técnicas siguen en pie, pero el margen político se reduce con cada nuevo bombardeo.
Pakistán, señalado como mediador clave, anunció que las conversaciones entre ambos países podrían reanudarse, aunque Teherán advierte que nuevos ataques estadounidenses podrían provocar una “parálisis total” del proceso.
El acuerdo provisional busca definir asuntos sensibles como la reapertura de Ormuz, el alivio de sanciones, el futuro de las reservas iraníes de uranio enriquecido y el fin de combates en otros frentes regionales.
Líbano y Siria complican el pacto
La crisis no se limita al Golfo, Irán también exige que Estados Unidos presione a Israel para detener ataques en Líbano y retirar tropas de zonas ocupadas en el sur del país.
Ese punto amenaza el memorando porque Teherán considera que el acuerdo debía incluir el fin de hostilidades en todos los frentes.
Hezbollah, aliado de Irán, rechazó los términos de un acuerdo separado entre Israel y Líbano, mientras reportes en la región dan cuenta de nuevos ataques en el sur libanés y operaciones israelíes en Siria.
¿Qué puede pasar ahora?
El mayor riesgo inmediato no es solo militar, sino económico, si Ormuz permanece bajo tensión o se retrasa su reapertura plena, el impacto podría sentirse en el precio internacional del petróleo, los costos de transporte, la inflación energética y los mercados globales.
Por ahora, el pacto no está oficialmente muerto, pero el mensaje de Irán es que si Estados Unidos mantiene bombardeos y no contiene a Israel en Líbano, Teherán usará Ormuz como herramienta de presión.
El acuerdo duró apenas dos semanas antes de entrar en terapia intensiva, y lo que ocurra en las siguientes horas podría cambiar el rumbo de las negociaciones.