George Russell convirtió el Gran Premio de Austria en un impulso para sus aspiraciones en el campeonato de Fórmula 1, mientras que el mexicano Sergio Pérez volvió a vivir una carrera complicada que terminó antes de tiempo por problemas mecánicos en el circuito de Red Bull Ring.
Después de arrancar desde el fondo de la parrilla tras una difícil clasificación, Pérez intentó avanzar posiciones durante las primeras vueltas, pero su carrera se vio comprometida cuando comenzó a reportar humo en su monoplaza Cadillac. Poco después, el equipo confirmó el abandono del tapatío, poniendo fin a un fin de semana que nunca encontró rumbo.