La presidenta Claudia Sheinbaum arrancó muy mal la semana pasada y terminó peor. Amaneció el lunes con la revelación del columnista de El Universal, Héctor de Mauleón, de una grabación en donde la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, manifestaba su intención de negociar con Estados Unidos la cancelación de su visa por probables vínculos con el crimen organizado. Y el sábado se durmió con la revelación de The New York Times sobre una decena de gobernadores y legisladores, principalmente de Morena, que se acercaron a autoridades estadounidenses para ofrecerse como informantes.
La “ciencia ficción” con lo que trató de descalificar y desacreditar Sheinbaum los adelantos en los medios, en particular en este espacio, sobre los objetivos de las investigaciones de Estados Unidos –de lo que había sido informada por Washington–, se volvió tangible para la opinión pública con estas nuevas revelaciones, que tienen como prueba de verosimilitud la grabación de la gobernadora y que se haya publicado en un medio estadounidense.