Tabasco parece decidido a seguir pintado de guinda. En los corrillos políticos del estado se comenta que Morena mantiene el control del tablero rumbo a la elección municipal y que, salvo una sorpresa mayúscula, la llamada Cuarta Transformación conservaría su bastión histórico. Dentro del propio partido ya no solo se habla de ganar, sino de quién encabezará la continuidad del proyecto. Entre los nombres que más suenan destaca Jorge Bracamonte, quien, según diversas mediciones y el ánimo que se percibe en la entidad, se perfila como uno de los aspirantes con mayor impulso. La verdadera batalla, dicen en Tabasco, no estaría frente a la oposición, sino al interior de Morena. Porque todo indica que, una vez más, la disputa por el poder se resolverá entre los propios morenistas antes que en las urnas.
El huachicol vuelve a poner nerviosos a más de uno en la política mexicana. Las nuevas sanciones anunciadas por el gobierno de Estados Unidos contra una red presuntamente vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación no solo golpean las finanzas del crimen organizado; también reavivan las preguntas sobre quiénes permitieron durante años el saqueo de combustibles. En los pasillos del poder ya comenzó el viejo deporte de buscar a quién puede alcanzar la onda expansiva. El robo de hidrocarburos difícilmente opera sin protección política, administrativa o institucional, por lo que no faltan quienes anticipan que el tema podría escalar más allá de las sanciones financieras. Por ahora, Washington apuntó contra dos ciudadanos mexicanos y nueve empresas. Pero en México, más de un político ya se pregunta si este expediente terminará salpicando nombres que hasta hoy parecían intocables.
Gabriel Quadri volvió a sacar la calculadora diplomática... y el saldo, según él, no favorece a Palacio Nacional. El exdiputado aseguró que la política exterior de Claudia Sheinbaum atraviesa un momento de aislamiento, al sostener que la mandataria mantiene diferencias con varios líderes de América Latina y que la interlocución con Washington tampoco atraviesa su mejor momento. Con su habitual estilo provocador, Quadri resumió el panorama diciendo que, al final, a México “solo le quedan” los gobiernos de Cuba y Nicaragua. Una crítica que, sin duda, volverá a encender el debate sobre el rumbo de la diplomacia mexicana y el costo político de privilegiar afinidades ideológicas sobre las relaciones con otros gobiernos de la región.