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El Economista 30 Jun, 2026 21:20

Ecuador y México, sin diplomacias

Entre los escenarios distópicos que se pueden observar en las calles de la Ciudad de México se pudo ver la noche del lunes a un conjunto de supuestos aficionados de futbol, azuzados por una autodenominada periodista, produciendo el ruido necesario para impedir que los jugadores de la selección de Ecuador descansaran en su hotel.

Quizás, bajo el efecto mimético de un grupo de trogloditas que salen de la caverna para liberar frustraciones, un grupo de “aficionados” reían, brincaban e insultaban a los jugadores ecuatorianos. Incluso, pude observar en un video a un reportero asegurar que lo que él veía era una “fiesta”.

La ignorancia puede ser un consuelo y quizá hasta un argumento de defensa. En España, Colombia, Argentina y Estados Unidos, entre muchos países, los escraches están regulados y hasta prohibidos.

La trampa del jugador número 12 fue celebrada y aplaudida por muchas personas que piensan que en las calles de la Ciudad de México se juega el Mundial Social, y que, por lo tanto, pueden ser convertidas en utopías (distopías para otros).

El caso anterior sirve para ilustrar la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Ecuador y México.

Ni AMLO ni Daniel Noboa tienen la estatura diplomática para acusarse entre sí. El primero intentó otorgarle asilo a un perseguido por la Justicia de Ecuador por haber cometido actos de corrupción. Me refiero a Jorge Glas.

En el caso del presidente Noboa mostró inexperiencia e ignorancia al haber ordenado asaltar la embajada mexicana cuya jurisdicción no es ecuatoriana.

El consumo excesivo de ideologías produce ceguera.

Ayer, la periodista Dolia Estévez subió a redes sociales una tarjeta informativa de la Subsecretaría para América Latina y el Caribe de Relaciones Exteriores. El mensaje pide a funcionarios de Relaciones Exteriores “abstenerse de organizar eventos o participar conjuntamente con autoridades o funcionarios del Ecuador, así como evitar contactos formales con representantes ecuatorianos (...)”.

La Tregua Olímpica obligaba a suspender todas las guerras durante la celebración de los Juegos Olímpicos. Aún no vivía Joseph Nye, el creador del concepto soft power (poder blando), pero los griegos en el siglo VIII a.C. ya sabían lo que representaba el deporte en la política.

Ni la subsecretaria Raquel Serur ni la presidenta Sheinbaum aprovecharon el Mundial para ablandar tensiones políticas con Ecuador.

Tener una diplomacia dogmática y no de Estado genera costos. Lo entendió la secretaria Alicia Bárcena cuando uno de sus colaboradores, Efraín Guadarrama, incluyó su nombre en una carta pública de apoyo del candidato kirchnerista Sergio Massa, derrotado por Milei.

Guadarrama, el mismo al que le brillaron los ojos cuando conoció al dictador cubano.

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