Las investigaciones de autoridades federales de Estados Unidos han identificado un patrón recurrente en el uso de pequeños negocios de remesas y tiendas de productos dirigidos a comunidades migrantes para presuntamente lavar ganancias obtenidas por organizaciones dedicadas al narcotráfico, entre ellas células vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Diversos expedientes judiciales abiertos en estados como Georgia, Oregón, Texas y Virginia describen cómo comercios establecidos en zonas con alta presencia de población hispana fueron utilizados para transferir millones de dólares a México mediante operaciones fraccionadas y el uso de identidades falsas.