Portugal venció 2-1 a Croacia y sobrevivió a una noche de nervio, VAR y despedidas en el Mundial 2026.
En el Toronto Stadium, la selección lusitana convirtió un partido que parecía escapársele en una remontada de carácter, mantuvo vivo el sueño de Cristiano Ronaldo y cerró, probablemente para siempre, el capítulo mundialista de Luka Modric.
El duelo tenía aroma de final anticipada desde antes del silbatazo. De un lado, Cristiano, a los 41 años, buscando estirar su última gran aventura con Portugal; del otro, Modric, a los 40, cargando con la elegancia de una generación croata que volvió a competir hasta el límite.