España no sólo controla: también golpea. La Roja encontró en Los Ángeles el partido que necesitaba para encender su candidatura en el Mundial 2026, venció 3-0 a Austria en los dieciseisavos de final y avanzó a Octavos con una actuación que mezcló paciencia, contundencia y portería intacta.
El equipo de Luis de la Fuente llegó al SoFi Stadium con la obligación de responder a las dudas que dejó una fase de grupos sólida en números, pero irregular en sensaciones.
La prueba era peligrosa: Austria venía de competir en un grupo complejo y de meterse a eliminación directa con el sello intenso de Ralf Rangnick. Sin embargo, España convirtió el examen en autoridad.