Los dirigentes iraníes rindieron homenaje hoy a su antiguo guía supremo Alí Jamenei en Teherán, donde está previsto un funeral nacional cuatro meses después de su muerte en los ataques israeloestadounidenses que desataron la guerra en Medio Oriente.
Las autoridades esperan entre 15 y 20 millones de asistentes sólo en la capital para este homenaje nacional de tres días, que comienza oficialmente mañana.
Lo conciben como una demostración de fuerza tras la guerra con Estados Unidos e Israel que costó la vida a numerosos dirigentes y a miles de civiles, y seis meses después de las manifestaciones antigubernamentales y contra el alto costo de la vida.
Los restos mortales del ayatolá Jamenei, envueltos en una bandera con los colores de Irán, permanecerán expuestos día y noche hasta el lunes en el recinto de la Gran Mosalá.
Sus paredes están cubiertas de grandes retratos de quien lideró el país durante más de tres décadas, de banderas negras en señal de luto y de otras rojas, símbolo del martirio y la venganza, según imágenes de la AFP.
El Presidente iraní, Masud Pezeshkian, le ha rendido tributo junto con miembros del Gobierno, como el influyente Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento y jefe del equipo negociador iraní.
La presencia del hijo de Alí Jamenei, Mojtaba, quien lo sucedió a principios de marzo como líder supremo, no ha sido confirmada. Presuntamente herido durante los ataques que mataron a su padre, el dirigente solo se expresa mediante mensajes escritos y no ha aparecido en público.