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AM 03 Jul, 2026 11:04

Sismos en Venezuela: Suman 2,595 muertos; almacenan cadáveres en estacionamientos

Venezuela.- La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, elevó la noche de este jueves a 2,595 el número de muertos por el doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudió el norte del país el 24 de junio, y situó en 12,400 la cifra de heridos.

Durante una rueda de prensa con medios internacionales celebrada en Caracas, Rodríguez ofreció un balance actualizado de la tragedia que tuvo su mayor impacto en La Guaira, donde se reportaron 189 edificios colapsados por completo.

La mandataria defendió la actuación del Gobierno y aseguró que la respuesta estatal se activó de inmediato. “No esperamos un día, dos días, tres días; inmediatamente se activó”, declaró.

Explicó que tres horas después del sismo se activó la coordinación internacional y se ordenó el traslado de equipos de rescate sin distinción. Se decretó un Estado Mayor de Emergencia “a pocas horas” del evento y se movilizaron maquinaria pesada, camas hospitalarias y recursos de contingencia antes del amanecer del primer día.

Ante preguntas incómodas por periodistas foráneos, la presidenta interina defendió la actuación de su gobierno y de las fuerzas armadas venezolanas. En redes sociales se han multiplicado las críticas de familiares de víctimas y afectados en contra del gobierno y de la actuación de uniformados.

Equipos de rescate y el técnico forense Joel Mirabal, atrás a la izquierda, recuperan el cuerpo de una víctima del terremoto en La Guaira, Venezuela, el 30 de junio de 2026. Foto: AP.

Según Rodríguez, en las primeras 24 horas se desplegaron 4,000 efectivos civiles y militares. La cifra ascendió a 11,00 en 48 horas y supera los 19,000 efectivos a una semana del sismo, todos concentrados en la zona cero. Destacó el papel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en las tareas de rescate, distribución de alimentos, instalación de hospitales de campaña, cocinas y baños.

Como ha sido habitual desde que asumió el poder hace seis meses, tras la caída de Nicolás Maduro, quien fue capturado por fuerzas estadounidenses en Caracas, la presidenta interina acusó a “laboratorios mediáticos” de generar caos en las primeras horas al promover la matriz “bajen todos a La Guaira” con el objetivo de obstaculizar las labores de búsqueda y rescate.

“La primera decisión ese día fue militarizar el Estado de La Guaira, porque no podíamos permitir que laboratorios mediáticos imposibilitaran las labores”, señaló, y calificó a quienes difunden estas matrices como “miserables”.

Rodríguez rechazó las denuncias de sobrevivientes sobre retrasos en la ayuda y aseguró que ha mantenido cercanía con los afectados en campamentos y hospitales, donde ha recibido agradecimientos.

Además, anunció la creación de un fondo inicial de 200 millones de dólares en coordinación con el Fondo Monetario Internacional para atender las necesidades de reconstrucción, incluida la construcción de viviendas en zonas seguras, y la apertura de una cuenta en la Corporación Andina de Fomento, el Banco de Desarrollo de América Latina, sujeta a auditorías.

Indicó que se solicitó apoyo a 72 países y que se mantiene abierto el proceso de identificación de cadáveres mediante huellas dactilares y cotejos forenses, en coordinación con la Fiscalía y el Registro Civil. “Nadie va a fosa común”, garantizó.

Rodríguez subrayó que el Gobierno “hizo todo lo que está en nuestra mano y seguiremos haciendo lo que está en nuestra mano y más”. El sismo ha dejado también alrededor de 12,800 damnificados, según datos oficiales.

Como ha sido usual desde los dos terremotos del 24 de junio, en esta rueda de prensa la presidenta interina apareció flanqueada por su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y vocero de facto del gobierno, y el poderoso ministro del Interior, Diosdado Cabello.

Apuran identificación de cuerpos mientras aumentan las muertes en Venezuela tras los sismos

En voz baja, Rosa López recordó cómo tuvo que caminar entre filas de cuerpos tendidos bajo un sol implacable mientras ayudaba a su hija a buscar a su esposo desaparecido. Ni siquiera sus años trabajando como enfermera la prepararon para la escena de decenas de muertos envueltos en sábanas o mantas.

“Veíamos que hay muchos cadáveres sin identificar aun”, comentó López.

La carrera contrarreloj se vive en toda La Guaira, el estado de la costa norte de Venezuela más golpeado por los potentes terremotos consecutivos del 24 de junio, para identificar a los seres queridos antes de que sea demasiado tarde. Con al menos 2,595 personas fallecidas, Venezuela está desbordada de cadáveres que las autoridades tienen dificultades para recoger, identificar y preservar para que sus familiares los reclamen. Miles siguen desaparecidos.

José Antonio Toledo, el yerno de López, de 25 años, fue hallado bajo el edificio donde trabajaba como guardia de seguridad cuando ocurrieron los sismos. Los equipos trasladaron su cuerpo a un hospital local, donde el personal los rechazó porque no había espacio. Lo enviaron a otra instalación y, finalmente, lo trasladaron a un estacionamiento al aire libre.

Un médico forense ayudó a la familia a encontrarlo días después, el sábado. Pero, una vez que identificaron el cuerpo, no sabían qué hacer con él porque no podían pagar los 450 dólares que cobraba una funeraria.

Casi a la medianoche del sábado, López recibió la noticia de que la alcaldía les ofrecía un espacio gratuito en un cementerio local, pero tenían que actuar rápido para no perder el lugar. Una hora después, López y su hija subieron trabajosamente una colina que conducía al cementerio y enterraron a Toledo.

“Era una persona ejemplar, un niño que le gustaba ayudar a la gente”, expresó López.

Lo salvaron de una fosa común que muchos temen que llegue mientras buscan los cuerpos de sus seres queridos.

Se espera que el número de cuerpos hallados se dispare

El técnico forense Joel Mirabal ha trabajado siete días seguidos desde que se registraron los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5.

El hombre, de 45 años, calcula que en el 60%-70% de los casos hay un familiar o un vecino disponible para identificar un cuerpo cuando él llega a recogerlo. Aun así, es una lucha, señaló, y muchos se apoyan en tatuajes, cicatrices o ropa conocida.

“No se parecen ni un 10% de lo que eran en vida”, dijo sobre las víctimas.

Si un cuerpo no puede ser identificado, pasa a especialistas forenses que trabajan en el puerto de La Guaira. Empresas privadas han donado grandes contenedores refrigerados para ayudar a preservar los restos, pero el número de muertos sigue aumentando.

“Obviamente, habrá que crear fosas comunes”, afirmó Mirabal. “El colapso es enorme, y los cuerpos están enterrados bajo muchas capas de escombros”.

Mirabal indicó que él y otros técnicos forenses prevén pasar hasta tres meses recogiendo cuerpos.

Recorren las zonas afectadas todos los días, guiados por equipos de rescate y civiles que han recuperado o avistado restos.

“Muchos de los rescates los hacen el pueblo”, explicó sobre los miles de venezolanos comunes que se han sumado al esfuerzo de recuperación.

Adiestrador de perros de profesión, que en su momento ayudó al gobierno a localizar drogas y personas desaparecidas, Mirabal encuentra consuelo en los 12 perros que lo esperan en casa, sin contar los cachorros. Una de sus favoritas es Mila, una joven pastora holandesa negra que se acostó a su lado el jueves mientras él descansaba.

“Aquí no es nada fácil ver el sufrimiento y la tragedia de tus congéneres”, manifestó.

Venezolanos hacen fila para tratar de identificar a sus seres queridos

El fin de semana, equipos trasladaron decenas de cuerpos recuperados de edificios derrumbados a un centro de salud administrado por el gobierno en la ciudad de La Guaira. Los dejaron en un estacionamiento sofocante hasta que las familias los identificaran, y trabajadores de funerarias estimaron que en un momento dado se mantuvieron allí más de 200 cuerpos.

El jueves, quienes perdieron a sus seres queridos esperaban afuera del puerto de La Guaira para identificar cuerpos que las autoridades siguen recogiendo en todo el estado costero. Autos, incluidos camiones y furgonetas de funerarias, formaron una fila frente a una morgue improvisada.

Uno de los que esperaba era Robert Rodríguez. Sentado sobre un bloque de concreto, abatido, con las piernas colgando, aguardaba a que su hija identificara el cuerpo de su yerno. Rafael Alvarado murió atrapado dentro de una tienda de comestibles donde trabajaba en el mostrador de charcutería.

“Él era su mejor amigo”, dijo Rodríguez mientras las lágrimas empapaban su mascarilla azul.

Rodríguez contó que la familia encontró a Alvarado entre los escombros el miércoles y que su cuerpo fue liberado y trasladado al puerto el jueves.

“Vi sus zapatos y sabía que era él… Le dije ‘prepárate’”, en aviso a su hija.

Señaló que la familia planea cremar a Alvarado y esparcir sus cenizas en Isla de Margarita, de donde era él.

AM

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