La euforia que ha llevado a miles a festejar en las calles y plazas de diversas ciudades del País el avance en el Mundial de la Selección Mexicana ha dejado coloridas estampas, pero también riesgos y tragedia.
Nada menos, el pasado martes, las aglomeraciones en Paseo de la Reforma tras el triunfo del Tri ante Ecuador 1 millón 400 mil personas de acuerdo con datos del Gobierno capitalino dejaron un saldo de cuatro personas fallecidas.
En Cabo San Lucas, un conductor fue linchado por arrollar a un grupo de aficionados que celebraban la victoria y en Monterrey, los portazos registrados en el Parque Fundidora para entrar al Fan Fest ilustran cómo una celebración multitudinaria puede desbordarse y poner en peligro a los asistentes.
¿Qué hace que cientos de personas se unan para empujar hasta lograr abrir enormes y pesados portones de un espacio que ya está a su máxima capacidad? ¿Qué provoca que una multitud comience a sacudir fuertemente un vehículo con pasajeros en su interior?
"Es un efecto dominó donde una acción valida a la otra. Surge una minisociedad donde si todos gritan, yo también grito, porque eso es lo 'adecuado', sean acciones inofensivas como los aplausos, o acciones violentas".
Irving Arias - Psicólogo
"Hay muchas técnicas de disuasión y de trabajo con masas porque ya se sabe que no van a actuar racionalmente".
Jorge Borrani - Psicólogo
"Estar entre miles de personas da cierto anonimato", explica el psicólogo Irving Arias. "Si nadie me identifica, entonces mis actos individuales no tienen consecuencias percibidas. Se diluye la responsabilidad cuando este tipo de multitudes ocurren".
Especialistas consultados explicaron que la euforia mundialista es una respuesta a la necesidad de alegría en una vida marcada por el estrés y en un País en donde los problemas son lo cotidiano.
Sin embargo, advierten, es importante medir riesgos y mantener el respeto hacia los demás y al orden público.
"Es un efecto dominó donde una acción valida a la otra", explica Arias. "Surge una minisociedad donde si todos gritan, yo también grito, porque eso es lo 'adecuado', sean acciones inofensivas como los aplausos, o acciones violentas, como los gritos homofóbicos, golpes o linchamientos.
"En un escenario así, romper una reja ya no se siente como una acción individual, sino se vive como una acción legítima para un grupo".
Arias explica que hay condiciones que favorecen estas acciones, como el consumo de alcohol en exceso, las altas temperaturas, e incluso, la presencia de una persona incitadora.
"También el hecho de que un evento sea gratuito y limitado (como los Fan Fest) genera una percepción de recurso escaso, de 'si no entro, pierdo la oportunidad'. Es cuando dicen 'me da Fomo' (siglas en inglés de fear of missing out, que en español se traduce como 'miedo a perderse algo').
"Esto prende una respuesta de ansiedad anticipatoria donde hay una presión social. El que no está, se lo pierde. Y también es la presión social de que si uno empuja, todos empujan. Cuando la persona ve que otros están rompiendo el acceso, se interpreta que ésa es la nueva norma, aunque objetivamente sea una transgresión".
Derecho al festejo
Los partidos de la Selección Mexicana han sido una oportunidad para crear una identidad nacional que ni la política ni otras expresiones culturales han logrado, considera Jorge Borrani, investigador de la Facultad de Psicología de la UANL.
"Me parece importante no censurar", afirma. "Hay gente que dice: 'no, no salgan, no saquen a los niños'. Con toda prudencia, pero me parece que es importante sí celebrar, sí tomar los espacios públicos, sí ser parte de la identidad.
"Porque si la respuesta es 'todos vamos a guardarnos, nadie celebre', entonces le estamos pegando a esa unión, a esa identidad que se está formando, que yo veo muy bonita en este Mundial".
El académico recomienda, incluso, organizar y participar en festejos más pequeños.
Jesús Castillo López, sociólogo y profesor emérito de la Escuela de Psicología de la Universidad de Monterrey (UDEM), señala que toda esta alegría es una reacción a los problemas sociales en el País.
"Hay que tomarlo como ese oxígeno que nos hace falta para poder seguir viviendo y poder disfrutar de nuestra vida", expresa.
Más inteligencia
Para los especialistas, al mismo tiempo que los ciudadanos deben tomar prudencia y medir consecuencias de acudir a estas celebraciones masivas (este domingo espera otra en el partido contra Inglaterra), las autoridades deben cumplir con estrategias de seguridad que funcionen.
"Hay muchas técnicas de disuasión y de trabajo con masas porque ya se sabe que no van a actuar racionalmente", apunta Borrani, quien ha estudiado la inhibición cognitiva en delincuentes juveniles.
"Me parece que la Policía podría estar haciendo cosas menos agresivas como lo del gas y más bien disuasivas. No ha actuado mal ni de mala voluntad, pero hay que echarle más coco, me parece", señala en referencia a la intervención de guardias antimotines que lanzaron gas para controlar a un grupo que quería forzar la reja del Parque Fundidora en Monterrey.
"Es ponerse las pilas", dice por su parte Castillo López. "Que la autoridad esté presente, y esperar siempre el peor escenario para que esto no vuelva a suceder. Y me refiero a esperar el peor escenario para poder tener una seguridad garantizada para la gente, para las familias, para los niños, para los adultos mayores".
¡Atentos!
El psicólogo Irving Arias ofrece estas recomendaciones básicas:
- Ubicarse cerca de salidas o zonas de evacuación.
- Evitar estar en el centro de la multitud.
- Estar atento a señales de riesgo como: tensión colectiva, empujones aislados, gritos, aceleración del ritmo de la gente, multitudes peleándose. Retirarse de inmediato.
- Regular la respiración y el pánico propio si se da un momento crítico.
- Evitar agacharse a recoger objetos perdidos para reducir la probabilidad de ser atropellado por una estampida.