Amazon vuelve a recurrir a los mercados financieros para sostener una de las mayores ofensivas inversoras de su historia. El gigante del comercio electrónico y la nube prepara una nueva emisión de deuda por un mínimo de 25.000 millones de dólares con la vista puesta en reforzar sus inversiones en inteligencia artificial (IA), una tecnología que está obligando a las grandes compañías digitales a movilizar cantidades récord de capital.
La nueva operación permitirá a Amazon captar recursos mediante bonos denominados en dólares, aunque el volumen final podría ampliarse si la demanda de los inversores supera las previsiones iniciales. La compañía todavía no ha cerrado los detalles definitivos de la emisión, que contempla hasta ocho tramos con vencimientos que irían desde los tres hasta los 40 años.
Los fondos obtenidos tendrán un uso corporativo general, según la documentación remitida al regulador estadounidense, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). Entre los posibles destinos figuran inversiones en infraestructuras, adquisiciones, reducción de deuda, recompra de acciones y financiación de sus filiales.
Sin embargo, el principal motor detrás de esta estrategia es la inteligencia artificial. Amazon ha elevado sus planes de inversión para competir en un mercado donde los centros de datos, los chips avanzados y la capacidad computacional se han convertido en activos estratégicos. La compañía prevé destinar alrededor de 200.000 millones de dólares durante este año a proyectos relacionados con esta tecnología.
La colocación estará respaldada por entidades como Barclays, Goldman Sachs, JP Morgan Chase y Morgan Stanley, que actuarán como coordinadores de la operación.
Más de 100.000 millones captados en deuda durante este año
La nueva emisión confirma que Amazon se ha convertido en uno de los grandes protagonistas del mercado de deuda corporativa en 2026. Con esta operación, la compañía superaría los 106.500 millones de dólares movilizados mediante financiación ajena durante el ejercicio.
El movimiento llega después de una histórica emisión realizada en marzo, cuando la empresa colocó bonos por unos 54.000 millones de dólares en diferentes divisas: dólares estadounidenses, euros y francos suizos. Posteriormente, en junio, volvió a los mercados con una operación de 10.000 millones de dólares canadienses y cerró una línea de crédito por 17.500 millones de dólares con varias entidades financieras internacionales.
El contexto explica esta intensa actividad. La inteligencia artificial requiere inversiones masivas en centros de datos, energía y capacidad de procesamiento, lo que está llevando incluso a compañías con enormes reservas de efectivo a recurrir al endeudamiento para mantener su ritmo de expansión.
La fiebre inversora de la IA dispara la deuda tecnológica
Amazon no es una excepción. Las principales empresas tecnológicas del mundo están siguiendo una estrategia similar para financiar la nueva revolución digital.
Alphabet realizó una emisión cercana a los 32.000 millones de dólares, mientras que Meta Platforms captó 25.000 millones mediante deuda para respaldar un plan de inversión que incluye un enorme aumento del gasto en infraestructuras de IA.
Nvidia, uno de los grandes beneficiados por el auge de esta tecnología gracias a sus procesadores especializados, también acudió al mercado con una emisión récord de 25.000 millones de dólares. Por su parte, Oracle busca financiar la expansión de sus centros de datos con una combinación de deuda y ampliaciones de capital.
Esta oleada financiera refleja hasta qué punto la IA ha cambiado las prioridades del sector tecnológico. Los inversores siguen premiando las apuestas relacionadas con esta tecnología, aunque crecen las advertencias sobre una posible sobrevaloración del mercado.
La expectación también se concentra en futuras operaciones bursátiles de compañías como OpenAI y Anthropic, cuyas valoraciones privadas ya se acercan al billón de dólares.
El desafío para Amazon y sus rivales será demostrar que este enorme esfuerzo financiero se traduce en nuevos negocios rentables y no en una carrera de gasto difícil de sostener. @mundiario