LA GUAIRA- Cuando el rascacielos en donde Noel Márquez vivía con su familia se desplomó y estalló en llamas durante los dos sismos en Venezuela, Márquez, quien se encontraba en el apartamento de su novia, corrió a casa y llamó a su madre, a sus abuelos y a sus hermanos. El único que respondió fue su hermano de 17 años, cuyas piernas quedaron atrapadas bajo enormes columnas que tuvieron que ser levantadas con maquinaria pesada.
Márquez y su padre, quien también sobrevivió, se comunicaron a través de capas de concreto, escuchando a Leonel mientras sufría, gritaba por ayuda e inhalaba humo asfixiante al tiempo que esperaba que una grúa retirara las losas que lo aplastaban. Pero nunca llegó. Varias horas después, los gritos de Leonel dieron paso al silencio, contó Márquez