Mientras miles de aficionados ocuparon las tribunas del Estadio BBVA para disfrutar los partidos del Mundial 2026 en Monterrey, Erika Lucero Muñoz Montalvo vivió la competencia desde un espacio pocas veces visible: la cocina.
Como voluntaria, la veracruzana desempeñó labores de steward y lavaloza, una experiencia que le permitió conocer la operación detrás del torneo y reencontrarse con el futbol tras la muerte de su padre.
La oportunidad apareció por medio de una excompañera de trabajo, quien le informó que buscaban personal. Erika, de 36 años, envió un mensaje, entregó sus documentos y comenzó una espera que se volvió inquietante cuando observó que otras personas ya recibían respuesta. Finalmente llegaron dos correos que confirmaron su ingreso.