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Mundiario 14 Jul, 2026 06:26

Inglaterra y Argentina: la rivalidad que nunca envejece

La semifinal del Mundial 2026 entre Inglaterra y Argentina es mucho más que un partido de fútbol. Es el regreso de una de las rivalidades más intensas y reconocibles que ha dado la Copa del Mundo. Durante décadas, ambas selecciones han protagonizado algunos de los encuentros más recordados de la historia del torneo, partidos que trascendieron lo deportivo y quedaron grabados en la memoria colectiva de varias generaciones.

El origen de esta historia suele situarse en el Mundial de 1966. Inglaterra organizaba el torneo y terminó conquistando el único título mundial de su historia, pero en los cuartos de final derrotó a Argentina en un partido rodeado de polémica. La expulsión del capitán argentino Antonio Rattín provocó una enorme controversia y dejó una sensación de agravio que alimentó durante años la relación entre ambas selecciones.

La rivalidad adquirió una dimensión todavía mayor en la década de los ochenta. En 1982, Argentina y Reino Unido se enfrentaron en la Guerra de las Malvinas, un conflicto breve pero profundamente traumático para ambos países. Aunque fútbol y política pertenecen a ámbitos distintos, era imposible que aquel contexto desapareciera por completo cuando las dos selecciones volvieron a encontrarse cuatro años después en un Mundial.

Aquel reencuentro llegó en México 1986 y dio lugar probablemente al partido más famoso de la historia de los Mundiales. Diego Armando Maradona marcó primero con la célebre Mano de Dios y apenas unos minutos después firmó el considerado por muchos como el mejor gol de todos los tiempos. Argentina ganó 2-1 y terminó conquistando el campeonato. Inglaterra perdió un partido; el fútbol ganó una de sus leyendas eternas.

Doce años después, en Francia 1998, la rivalidad volvió a escribir otro capítulo inolvidable. Michael Owen firmó uno de los mejores goles de su carrera, pero el encuentro quedó marcado por la expulsión de David Beckham tras un encontronazo con Diego Simeone. Argentina terminó imponiéndose en la tanda de penaltis y el centrocampista inglés pasó de promesa nacional a villano mediático en cuestión de minutos.

La respuesta inglesa llegó en el Mundial de Corea y Japón 2002. Beckham, convertido ya en capitán de los Three Lions, marcó de penalti el único gol del partido y dio a Inglaterra una victoria muy simbólica. Cuatro años después de ser señalado por gran parte del país, el futbolista del Manchester United encontró su particular redención frente al mismo rival.

Desde entonces, los caminos de ambas selecciones no volvieron a cruzarse en una Copa del Mundo. Han pasado veinticuatro años. En ese tiempo aparecieron nuevas generaciones, nuevas estrellas y nuevos campeones. Maradona falleció, Beckham se retiró y Simeone ahora es entrenador. El fútbol cambió radicalmente, pero la rivalidad permaneció intacta en la memoria de aficionados argentinos e ingleses.

La semifinal de 2026 añade además un ingrediente histórico. Lionel Messi, después de cinco Mundiales disputados, se enfrentará por primera vez a Inglaterra en una Copa del Mundo. Resulta llamativo que uno de los jugadores más importantes de la historia nunca hubiera participado en un duelo mundialista entre dos selecciones cuya rivalidad ha definido varias épocas del torneo.

 

Ortega y el baile de la gambeta contra Inglaterra en la #CopaMundialFIFA 1998. ?? pic.twitter.com/yhwaj4Guop

— Copa Mundial FIFA ? (@fifaworldcup_es) July 13, 2026

Al otro lado aparece una Inglaterra que vuelve a llamar a las puertas de una final mundialista. La selección inglesa acumula años reuniendo algunas de las mayores individualidades del fútbol europeo, pero también convive con la sensación de no haber encontrado todavía una identidad colectiva tan sólida como la de otras grandes potencias. El talento nunca ha sido el problema; convertirlo en un equipo campeón sigue siendo su gran desafío.

Porque algunas rivalidades nacen de una final, otras de una eliminación y otras de un futbolista irrepetible. La de Inglaterra y Argentina nació de todo eso a la vez. Han cambiado los protagonistas, los estadios y hasta los continentes que acogen el Mundial, pero cada vez que ambas selecciones vuelven a encontrarse, la historia del torneo parece detenerse para escribir un nuevo capítulo. Y eso es precisamente lo que volverá a ocurrir en 2026. @mundiario

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