NUEVA YORK- Después de que la casa de su abuela en Caracas sobreviviera por poco a los devastadores terremotos consecutivos del mes pasado, Alessandra Izaguirre estaba desesperada por ayudar a Venezuela.
“Ver a mi abuela y a toda esta gente afectada me hizo sentir que tenía que hacer algo, aunque fuera desde Estados Unidos”, declaró Izaguirre, de 18 años. Ha pasado las últimas dos semanas preparando comida para voluntarios en la sede de la organización Global Empowerment Mission en Doral, Florida.