OpenAI quiere llevar a ChatGPT fuera del celular y la computadora mediante un dispositivo capaz de escuchar, observar su entorno y responder sin depender de una pantalla.
El primer producto de consumo desarrollado por la compañía sería un altavoz inteligente portátil, equipado con cámara, micrófonos y otros sensores, de acuerdo con información atribuida por Bloomberg a personas relacionadas con el proyecto.
Su propósito sería funcionar como una especie de acompañante de inteligencia artificial dentro del hogar.
Por lo pronto el aparato todavía está en desarrollo y OpenAI no ha confirmado públicamente su diseño, nombre, precio o fecha definitiva de venta, pero el público ya espera ansioso su llegada.
La compañía podría mostrarlo antes de que termine 2026, mientras que su lanzamiento comercial estaría previsto para 2027, según los reportes disponibles.
¿Cómo sería el dispositivo de OpenAI?
Según lo que se sabe del proyecto, el producto tendría una apariencia general similar a la de un altavoz doméstico, pero estaría diseñado desde el principio para aprovechar las capacidades de ChatGPT.
A diferencia de los asistentes tradicionales, que esperan una instrucción concreta para reproducir música o consultar el clima, el dispositivo buscaría interpretar el contexto, reconocer elementos cercanos y ofrecer ayuda de una manera más natural.
La cámara y los sensores permitirían identificar objetos, personas o situaciones dentro de una habitación, y con esa información podría responder preguntas sobre lo que tiene enfrente, recordar actividades, controlar aparatos conectados o sugerir acciones relacionadas con la rutina de quienes viven en la casa.
Entre las funciones que se encuentran bajo consideración aparecen:
- Contestar preguntas mediante ChatGPT
- Reproducir música y otros contenidos
- Responder mensajes
- Controlar luces y aparatos inteligentes
- Reconocer objetos o elementos del entorno
- Utilizar información personal autorizada para ofrecer recordatorios
- Mantener conversaciones sin depender del teléfono
Sin embargo, cabe aclarar que no existe confirmación de que todas estas herramientas vayan a estar disponibles en la versión comercial.
¿Realmente se moverá por la casa?
La descripción de un dispositivo “móvil” o “movible” no significa necesariamente que OpenAI esté construyendo un robot que caminará detrás de las personas.
Todo apunta a que el aparato incorporaría una batería recargable, por lo que podría transportarse entre habitaciones sin permanecer conectado a una toma eléctrica.
También tendría elementos mecánicos capaces de moverse por cuenta propia para orientar el sonido, la cámara o alguna parte de su estructura durante una conversación.
Hasta ahora, los reportes no detallan si la unidad completa podrá desplazarse de manera autónoma, sino que la intención sería dotarlo de movimientos sutiles para generar la sensación de que el dispositivo presta atención y reacciona, acercándolo más a un acompañante que a una bocina convencional.
OpenAI quiere eliminar la pantalla
El proyecto intenta responder a una contradicción de la vida digital, en el sentido de que las personas quieren acceder a más información y asistencia, pero también buscan reducir el tiempo que pasan mirando teléfonos, aplicaciones y notificaciones.
Jony Ive, exdirector de diseño de Apple y una de las figuras centrales en la creación del iPhone, defiende la necesidad de construir productos menos invasivos y alejados del exceso de estímulos asociado con las pantallas.
OpenAI integró oficialmente al equipo de io Products, la empresa fundada por Ive junto con especialistas en hardware y manufactura.
LoveFrom, el colectivo creativo del diseñador británico, permanece independiente, pero asumió responsabilidades de diseño dentro de la colaboración.
La apuesta consiste en que el usuario pueda solicitar información, organizar tareas o controlar su entorno hablando de forma natural, sin desbloquear el teléfono, abrir una aplicación y navegar entre menús.
Pero también existe un obstáculo evidente, que gran parte del uso actual de los teléfonos está relacionado con video, redes sociales, fotografías y contenido visual.
Business Insider advierte que un dispositivo sin pantalla necesitará ofrecer una utilidad extraordinaria para convertirse en algo más que un producto complementario para un público reducido.
GPT-Live sería su voz
La pieza tecnológica que podría hacer viable el dispositivo es GPT-Live, la nueva generación de modelos de voz presentada por OpenAI el 8 de julio.
La compañía explica que el sistema utiliza una arquitectura de comunicación simultánea o full-duplex, lo que le permite escuchar y hablar al mismo tiempo, esto facilita las interrupciones, reduce las pausas incómodas y permite conversaciones más parecidas a una interacción humana.
El reporte de Bloomberg indica que el altavoz utilizaría GPT-Live para conversar, entender instrucciones y acceder a diferentes capacidades de ChatGPT.
La combinación de voz, memoria, cámara y sensores marcaría una diferencia frente a bocinas como Amazon Echo o Google Nest, y aquí el dispositivo no solo recibiría órdenes, intentaría comprender qué sucede alrededor y utilizar ese contexto para responder.
¿Podría reemplazar al celular?
Por ahora, todo apunta a que funcionaría como complemento del teléfono y la computadora, no como sustituto, pues sin una pantalla sería poco práctico para ver videos, editar documentos, leer conversaciones extensas, navegar por sitios o utilizar aplicaciones que requieren una interfaz visual.
Su ventaja estaría en las tareas que pueden resolverse mediante voz y contexto.
El dispositivo podría resultar útil para cocinar mientras se tienen las manos ocupadas, consultar una agenda desde otra habitación, recibir recordatorios, controlar electrodomésticos, practicar idiomas, acompañar a personas mayores o resolver preguntas relacionadas con objetos visibles.
Su verdadero valor dependerá de que pueda realizar esas funciones con rapidez, precisión y sin obligar al usuario a repetir constantemente las instrucciones.
Dudas sobre la privacidad
El ‘pero’ del proyecto es que un producto con cámara, micrófonos, memoria y acceso potencial a mensajes o información personal enfrentará preguntas inmediatas sobre qué datos recopila, dónde los procesa y durante cuánto tiempo los conserva.
OpenAI no ha explicado si las imágenes se procesarán dentro del aparato o serán enviadas a servidores externos, y tampoco se sabe si contará con obturador físico para la cámara, botón para desactivar los micrófonos, indicadores visibles de grabación o perfiles separados para cada integrante del hogar.
También será necesario conocer cuándo escucha, qué situaciones puede recordar y si utilizará conversaciones domésticas para personalizar sus respuestas.
Estas condiciones podrían determinar su aceptación, pues una inteligencia artificial capaz de observar el entorno puede ser más útil, pero también convierte un altavoz doméstico en un sensor permanente dentro de espacios privados.
Qué viene después del altavoz
El producto sería apenas el inicio de una estrategia más amplia, OpenAI trabaja en una familia de aproximadamente cinco dispositivos, de acuerdo con Bloomberg, aunque no se han revelado todos sus formatos ni fechas.
El objetivo parece ser una transición hacia la computación ambiental: tecnología que deja de concentrarse en una pantalla y se integra en habitaciones, objetos y actividades cotidianas.
En ese modelo, la inteligencia artificial podría reconocer quién habla, observar qué ocurre, consultar información autorizada y actuar sobre aparatos conectados.
La interfaz principal ya no sería una aplicación, sino una conversación.
La propuesta también colocaría a OpenAI en competencia directa con Amazon, Google, Apple y Meta, compañías que desarrollan bocinas, lentes, asistentes y dispositivos capaces de incorporar inteligencia artificial en la vida diaria.
No obstante, la compañía todavía deberá resolver la autonomía de la batería, el costo del procesamiento, los errores de reconocimiento, la seguridad de los datos y el riesgo de que un acompañante excesivamente proactivo termine siendo molesto.
El primer dispositivo de OpenAI no buscaría únicamente poner ChatGPT dentro de una bocina, la apuesta es convertir a la inteligencia artificial en una presencia física y cotidiana.
Falta comprobar si los consumidores están preparados para hablar con una cámara sin pantalla instalada dentro de su casa.