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Mundiario 15 Jul, 2026 04:45

El IPC se estabiliza, pero el gasto diario de los españoles sigue bajo presión

La inflación española ha logrado contener su escalada en junio, pero el dato confirma que la batalla contra el aumento del coste de vida todavía no está ganada. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha ratificado que el índice de precios de consumo (IPC) se situó en el 3,2% interanual, una cifra que permanece muy alejada del objetivo del 2% marcado por el Banco Central Europeo (BCE) y que refleja que algunos gastos cotidianos siguen pesando con fuerza sobre los hogares.

El comportamiento de los precios llega en un momento especialmente sensible, marcado por la retirada de varias medidas fiscales destinadas a aliviar la factura energética. Desde el 1 de junio, la electricidad, el gas natural y otros combustibles domésticos recuperaron el IVA del 21%, una decisión que hacía temer un nuevo repunte inflacionista. Sin embargo, el impacto quedó parcialmente compensado por otros factores, especialmente por la evolución de los carburantes.

El principal foco de presión volvió a estar en la vivienda. Según el INE, los gastos asociados al hogar registraron una subida anual del 4,7%, más de tres puntos por encima del dato del mes anterior. La explicación está en el incremento del precio de la electricidad y, en menor medida, del gas, dos elementos que siguen condicionando la economía familiar y que tienen un efecto directo sobre otros sectores.

La energía continúa siendo una de las grandes incógnitas para los próximos meses. Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano, advierte de que la evolución de los precios energéticos podría complicarse si continúa la tensión internacional. A su juicio, el petróleo y el gas podrían encarecerse tras el fin de la tregua en Oriente Próximo, aunque la evolución dependerá especialmente de la situación en el estrecho de Ormuz.

La vivienda y los servicios mantienen la presión sobre los hogares

Más allá de la electricidad, la inflación muestra un cambio de escenario: los servicios están ganando protagonismo como fuente de presión. Mientras algunos productos han moderado sus incrementos, sectores como el turismo, el ocio y la hostelería continúan reflejando costes elevados. En junio, las actividades recreativas, deportivas y culturales aumentaron sus precios un 1,9%, impulsadas principalmente por la subida de los paquetes turísticos.

La inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos frescos, se situó en el 2,9%. Aunque supone una ligera mejora frente al mes anterior, sigue mostrando que la subida de precios se ha trasladado a numerosos bienes y servicios. De la Torre explica que parte de esta resistencia se debe al impacto indirecto de la energía en productos y actividades no energéticas, desde la fabricación de materiales hasta el coste de alojamientos turísticos.

El dato de los alimentos ofrece una imagen algo más positiva. La cesta de la compra moderó su avance hasta el 1,9%, tres décimas menos que en mayo y el nivel más bajo desde comienzos de 2025. Sin embargo, esta desaceleración no significa que todos los productos hayan dejado atrás las fuertes subidas acumuladas. Algunos alimentos básicos continúan registrando incrementos relevantes.

Los huevos, por ejemplo, mantienen una subida interanual del 14,1%, mientras que la carne de vacuno ha aumentado un 11% y el pescado fresco y congelado un 8,8% en los últimos doce meses. María Jesús Fernández, economista sénior del Área de Coyuntura Económica de Funcas, considera que la evolución de los alimentos está siendo mejor de lo esperado, aunque alerta de que los servicios siguen mostrando “presiones inflacionistas importantes”.

España sigue por encima de sus socios europeos

El comportamiento de los precios en España también destaca frente al resto de grandes economías europeas. La inflación nacional supera los registros de países como Francia, donde se situó en el 1,8%, y Alemania, con un 2,3%. En la zona euro, el incremento medio de los precios fue del 2,8%, cuatro décimas menos que en mayo.

Según El País, para Ignacio de la Torre, esta diferencia responde en parte a la mayor rapidez con la que España ha trasladado las variaciones de los mercados mayoristas eléctricos al consumidor final. Una circunstancia que explica por qué la energía continúa teniendo un peso más visible en el IPC español que en otros países europeos.

Por comunidades autónomas, Madrid registró la inflación más elevada en junio, con un aumento del 3,8%, seguida de Cantabria (3,5%), Baleares y Canarias (3,4%). En el extremo contrario, Extremadura presentó la menor subida de precios, con un 2,4%, seguida de Ceuta (2,6%) y Navarra (2,7%).

El Gobierno asegura que continuará vigilando la evolución de los precios y mantiene que España está mejor preparada para afrontar nuevos episodios de incertidumbre internacional. Sin embargo, el dato de junio deja una conclusión clara: aunque la inflación ya no avanza al ritmo de los peores momentos de la crisis energética, la economía doméstica sigue expuesta a factores externos y a costes que todavía no han desaparecido. @mundiario

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