Mariano Rajoy ha optado por mantener el pulso. Tras la fuerte polémica desatada por su afirmación de que la selección francesa cuenta con “una plantilla de altísimo nivel, eso sí, sin franceses”, el expresidente del Gobierno ha publicado una nueva tribuna en la que rechaza disculparse, reivindica el tono de sus palabras y acusa directamente al Ejecutivo de Pedro Sánchez de haber convertido su publicación original en una maniobra política para “distraer la atención” de los asuntos que realmente preocupan a los ciudadanos.
Su artículo, titulado “Hay que tener buen humor” y publicado en El Debate pocas horas después de la victoria de España sobre Francia en las semifinales del Mundial, supone una respuesta directa a la cascada de críticas recibidas tanto dentro como fuera de Península.
El expresidente no hace ninguna autocrítica sobre el contenido de su anterior columna, publicada antes del encuentro entre España y Francia bajo el título “Hoy llegó el desquite”, donde cuestionaba implícitamente la identidad nacional de los futbolistas franceses.
En lugar de retractarse, Rajoy centra ahora su argumentación en criticar la reacción del Gobierno. “Agradezco a las autoridades la atención que han prestado a mis palabras”, escribe con ironía, antes de lamentar que “tantos esfuerzos dedicados a glosar” sus comentarios les hayan apartado de los problemas que, a su juicio, afectan realmente al país.
Según el exlíder popular, el Ejecutivo ha preferido amplificar la polémica para evitar que se hable de otras cuestiones de mayor trascendencia política. “Nada de esto son minucias. Sin embargo, les interesa más chivarse a un ministro extranjero o hacer una reverencia a un primer ministro para provocar ruido, distraer la atención y que no se hable de lo que estamos viviendo”, afirma. El párrafo concluye con una frase que resume su posición, “ellos no piden perdón por nada. Eso, por lo visto, siempre les toca a otros”.
Una crisis que trascendió el fútbol
La controversia comenzó el pasado fin de semana, cuando Rajoy escribió que Francia disponía de una selección extraordinaria, “eso sí, sin franceses”, una frase que fue interpretada como una negación de la nacionalidad de numerosos jugadores franceses de origen inmigrante.
El comentario provocó una inmediata reacción política y diplomática. El Gobierno francés calificó las palabras de “racistas” y “estúpidas”, mientras representantes de distintos partidos galos, incluidos dirigentes del Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, censuraron públicamente las declaraciones del expresidente español.
La polémica saltó a la política nacional cuando Pedro Sánchez aprovechó su visita oficial a París para la Coalición de Voluntarios y el desfile militar del Día de la Bastilla para trasladar personalmente sus disculpas a las autoridades francesas. El presidente expresó sentirse “muy avergonzado por las palabras de nuestro expresidente”, en un gesto dirigido a la primera dama Brigitte Macron y el primer ministro Sébastien Lecornu, quienes quitaron hierro al asunto con unas risas y ademanes.
Sánchez contrapuso el modelo de integración
La respuesta de Sánchez llegó incluso antes del viaje a Francia. A través de las redes sociales, el presidente defendió una concepción abierta de la identidad nacional frente al mensaje lanzado por Rajoy. “Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él”, escribió.
Sánchez añadió que “España es de quien la ama y la trabaja”, concluyendo con un mensaje rotundo: “que gane el mejor y que pierda el racismo”. Sus palabras fueron interpretadas como una respuesta directa al expresidente popular y marcaron el tono de la reacción institucional del Gobierno.
La polémica también alcanzó a la selección española. Durante la rueda de prensa previa a la semifinal, Lamine Yamal fue preguntado por las declaraciones de Rajoy. El internacional español evitó entrar en la confrontación política, aunque defendió el valor integrador del deporte. “El fútbol sirve para integrar. Francia y España son un ejemplo de integración”, afirmó. Su respuesta fue ampliamente compartida en redes sociales y contrastó con el clima político generado alrededor del encuentro.
Paradójicamente, en su nueva columna Rajoy dedica numerosos elogios a la selección francesa. Reconoce que era “la favorita de todos” y destaca que posee “una delantera extraordinaria”, insistiendo en que el combinado galo volvió a demostrar durante el Mundial su enorme calidad deportiva.
Al mismo tiempo, celebra el éxito de la selección española tras alcanzar la final por segunda vez en la historia. “Esto no se lo regaló nadie a la selección”, escribe, recordando el precedente del Mundial de Sudáfrica de 2010. Sobre el futuro rival de España —Argentina o Inglaterra— evita pronunciar preferencias personales y concluye que cualquier final será complicada. @mundiario