El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) confirmó este martes la finalización de los trabajos de identificación de las tres últimas personas que permanecían pendientes. Se trata de tres mujeres, dos de nacionalidad británica y una estadounidense, cuyos perfiles pudieron ser confirmados mediante análisis de ADN tras recibir muestras biológicas de sus familiares.
La dificultad del procedimiento obligó a recurrir a la identificación genética, ya que las condiciones en las que fueron encontrados los cuerpos impidieron realizar un reconocimiento convencional mediante las autopsias.
La lista definitiva de fallecidos está formada por ocho mujeres y cinco hombres, todos ellos mayores de edad. Entre las víctimas figuran ciudadanos de Reino Unido, Bélgica, Estados Unidos, Francia y España. Cinco de los fallecidos eran británicos, tres tenían nacionalidad belga, una era española y otra francesa, mientras que las últimas identificaciones correspondían a dos mujeres británicas y una estadounidense.
Las familias de las tres últimas víctimas fueron informadas personalmente por agentes de la Guardia Civil acompañados por un psicólogo, siguiendo el protocolo establecido para comunicar este tipo de noticias traumáticas.
Un incendio histórico que dejó una emergencia sin precedentes
El fuego de Los Gallardos se ha convertido en el incendio forestal con mayor número de víctimas mortales registrado en Andalucía. Las llamas, declaradas el pasado jueves alrededor de las 16.30 horas, avanzaron con una enorme rapidez y llegaron a alcanzar velocidades cercanas a los 100 kilómetros por minuto en algunos momentos.
Además de las 13 personas fallecidas, el incendio provocó la destrucción de unas 7.000 hectáreas de terreno y obligó a desplegar un amplio dispositivo de emergencia para intentar contener el avance del fuego.
La Junta de Andalucía dio por controlado el incendio el lunes por la tarde, aunque las consecuencias del siniestro continuarán durante meses tanto en el ámbito ambiental como en el social. La recuperación de la zona afectada, la evaluación de los daños y la atención a los familiares de las víctimas serán algunos de los principales retos tras la extinción del fuego.
El caso también ha abierto un debate sobre la prevención y la respuesta ante grandes incendios forestales, especialmente en un contexto marcado por temperaturas extremas, sequía y una mayor virulencia de los episodios de fuego.
La gestión del operativo, bajo revisión política y judicial
Además del proceso de identificación de los fallecidos, las autoridades han iniciado actuaciones para esclarecer las circunstancias que rodearon la tragedia. Hasta el momento se han presentado 12 denuncias relacionadas con las personas fallecidas durante el incendio.
La dimensión del suceso ha llevado también la polémica al ámbito político. El vicepresidente primero de la Junta de Andalucía y responsable de Emergencias, Antonio Sanz, comparecerá próximamente en el Parlamento autonómico para explicar la actuación del dispositivo desplegado.
Entre las cuestiones que deberán ser analizadas se encuentran la activación de los sistemas de alerta a la población, la información proporcionada a los vecinos durante el avance de las llamas y la capacidad operativa de los equipos de extinción del Infoca.
El incendio de Los Gallardos deja así una de las mayores tragedias recientes vinculadas a los incendios forestales en España y plantea nuevas preguntas sobre la preparación frente a fenómenos extremos que cada vez resultan más difíciles de controlar. @mundiario