Algún día, Deo volente –si Dios quiere–, escribiré algo que quizá se llamará “Fauna mágica”. En mis lecturas de los antiguos cronistas de Indias he encontrado alusiones a animales quiméricos, más extraordinarios aún que los que vio el caballero Mandeville en sus soñados viajes por el mundo, y más raros que los descritos por Pico della Mirandola en sus bitácoras marinas.
He aquí algunas de las bestias que estarán en mi zoológico del sueño:
– El ahuizote. Es un animal anfibio que nadie sabe cuál sería. Se asemejaba, dicen, a la nutria, también llamada “perro de agua”. Tenía una mano al final de la cola, y con ella apresaba a los hombres para ahogarlos. A fin de atraerlos imitaba a la perfección el llanto de una doncella. Se cree que su nombre proviene de Ahuízotl, un rey que se caracterizó por su maldad.