El cantante R. Kelly solicitó formalmente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la conmutación de la condena de 30 años de prisión que cumple por delitos relacionados con explotación sexual y crimen organizado.
De acuerdo con documentos judiciales publicados por la Oficina del Abogado de Indultos, la petición ya fue presentada y permanece pendiente. La defensa del artista no busca un perdón total, sino una reducción de la sentencia.
La solicitud llega poco más de un año después de que su abogado, Beau Brindley, promoviera una moción de emergencia para que Kelly abandonara la prisión federal y cumpliera arresto domiciliario, al asegurar que su vida corría peligro.
Como parte de ese recurso, la defensa presentó la declaración de un recluso con una enfermedad terminal que afirmó que autoridades penitenciarias le ofrecieron la libertad a cambio de asesinar al cantante, según informó Variety.
Además, el equipo legal acusó al gobierno estadounidense de haber interceptado correspondencia confidencial entre Kelly y sus abogados, argumentando que esa acción vulneró el secreto profesional y afectó el desarrollo de su defensa.
Tras hacer públicas esas acusaciones, Brindley aseguró que su cliente fue enviado a aislamiento dentro de la prisión como represalia y anunció que buscaría el respaldo del presidente Trump.
El abogado sostuvo que el mandatario podría comprender la situación debido a sus propias experiencias con procesos judiciales y consideró que sería la persona indicada para intervenir ante las presuntas irregularidades que, asegura, ocurrieron durante el caso.
Aunque ahora solicita la conmutación de la pena, la defensa mantiene su intención de conseguir un nuevo juicio al argumentar que fiscales federales obtuvieron de manera ilegal correspondencia privada de Kelly mientras permanecía encarcelado.
Robert Sylvester Kelly, nombre real del cantante, fue declarado culpable en 2021 de nueve cargos, entre ellos crimen organizado y violaciones a la Ley Mann relacionadas con explotación sexual.
En 2022 recibió una condena de 30 años de prisión y, un año después, fue sentenciado a otros 20 años por delitos sexuales contra menores, aunque un juez ordenó que, salvo un año, esa pena se cumpliera de forma simultánea con la sentencia principal.