Chihuahua, Chih.- “Qué vergüenza convertir el dolor de una madre asesinada en un reproche contra ella. La vergüenza, señora Sánchez, no es de Marisela. Es de usted”, dijo el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDHM), a través de una carta pública elaborada junto con madres de personas desaparecidas y familiares de víctimas de feminicidio a Ruth Sánchez, Coordinadora Estatal de Iniciativa Ciudadana por la Vida y la Familia en Chihuahua.
El documento, responde a declaraciones que Sánchez hizo ante una cámara sobre Marisela Escobedo Ortiz, asesinada en 2010 frente al Palacio de Gobierno mientras exigía justicia por el feminicidio de su hija Rubí Marisol Frayre.
Sánchez afirmó que le “revienta” ver la placa que honra a Marisela frente al Palacio de Gobierno.
Dijo que Escobedo “permitió” lo que le ocurrió a su hija, que debió tener el “coraje” de arrancarla de su agresor y que es “una vergüenza” que marchara por su hija muerta en lugar de haberla salvado.
“No. La responsabilidad es del feminicida y del Estado; las madres firmantes rechazan que la culpa de un crimen pueda repartirse entre quien lo comete y quien no logró impedirlo. La responsabilidad de un feminicidio, de una desaparición o de la violencia, es de quien la ejerce, y del Estado que no lo evitó”.
Además señalaron que, la única forma de arrancar a una adolescente de una relación habría sido encerrarla, privarla de su libertad, someterla: cometer contra la propia hija los delitos que reprochamos a los agresores.
“¿Eso es lo correcto para su moral?, su posicionamiento reproduce prejuicios que la literatura especializada sobre violencia lleva décadas desmontando y que parte de “un desconocimiento alarmante de cómo operan, en la vida real, las relaciones de control y de violencia”.
La carta señala que Sánchez, al ser abogada, ignora lo primero que funda el derecho: que la responsabilidad es personal e intransferible y que recae en quien mata, no en quien no supo impedirlo.
“Lo que usted hace desde ese micrófono tiene nombre técnico: revictimización. Es el daño que se añade a la víctima cuando, sobre su dolor, se le deposita la culpa. Usted no lo denuncia: lo practica; usted se dice cristiana, vocera de la Iglesia Palabra Viva en Chihuahua, pero tomó una piedra y la lanzó contra una madre muerta. Olvidó quién enseñó que la arrojara solo quien esté libre de culpa, y de qué lado estuvo Él siempre: del que sufre, nunca del que acusa”.
Aseguraron que Marisela no le falló a su hija, le falló el feminicida, le falló el sistema de justicia y le falló un Estado incapaz de protegerla incluso cuando ella arriesgó todo para exigir justicia.
“Y hoy, lamentablemente, también le fallan quienes, en lugar de honrar su memoria, prefieren convertirla en objeto de reproche”.
Por último cerraron con una advertencia en la que aseguraron no guardar silencio.
“Nosotras no vamos a guardar silencio. Porque cuando se culpa a una madre por el crimen cometido contra su hija, se nos culpa a todas”.
Rubí Marisol Frayre, de 16 años, fue asesinada en agosto de 2008 en Ciudad Juárez por Sergio Rafael Barraza Bocanegra, su pareja.
Marisela Escobedo inició una búsqueda que derivó en la localización de los restos de su hija. Barraza fue absuelto en primera instancia en 2010, lo que desató las protestas de Escobedo.
El 16 de diciembre de 2010 fue asesinada de un disparo en la cabeza frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, donde mantenía un plantón.
La placa que menciona Sánchez fue colocada en 2023 como acto de memoria, frente al lugar donde Marisela fue asesinada.
La carta está firmada por “Madres de personas desaparecidas, familiares de mujeres víctimas de feminicidio y de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual acompañadas por el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM)”.