El mediocampista inglés estaba asimilando la caída 2-1 de su equipo ante la Albiceleste, mientras los jugadores rivales celebraban con euforia el pase a la Final.
De un momento a otro, Bellingham salió de su estado de tristeza a uno de enojo y se acercó al jugador argentino Valentín Barco para darle un golpe en la cabeza con la palma abierta.
Los sudamericanos pusieron pausa a la celebración para responder la agresión con empujones y palabras.
El hecho no pasó a mayores y ambos lados siguieron con sus actividades: unos a festejar y otros a lamentarse.