Apasionantes semifinales. Dignos finalistas.
España se impuso a Francia en una semifinal en la que los astros franceses no brillaron como se esperaba y en la que el fútbol asociación, de conjunto, que mostraron los españoles, queda para libro de texto de este deporte global.
Argentina iba abajo, pero terminó fulminando en los últimos minutos a Inglaterra, que apostó por defender su mínima ventaja ante una escuadra albiceleste que dio cátedra de fútbol.
Messi no anotó, pero puso dos asistencias para gol. La primera: un pase en un espacio descuidado por la zaga inglesa de donde salió un tiro inalcanzable. La segunda: centro con precisión quirúrgica a una rendija del área, entre dos defensas, que culmina con cabezazo a las redes.
Justo el centro y el remate con los que México soñó durante el asedio del TRI a la entonces también atrincherada defensa inglesa en el Azteca.
En una final inédita, el domingo habrá campeón o bicampeón del mundo. Y de toda la diversidad lingüística que hay en el mundo, los dos países finalistas hablan en lengua castellana.