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Radar Inteligente
El Financiero 16 Jul, 2026 03:12

El otro campeonato mundial: los premios OMPI a la innovación

Mientras el planeta sigue con el aliento contenido las últimas jornadas del Mundial de futbol, se disputa, con mucho menos ruido, otro campeonato mundial: el de la innovación.

Sus selecciones no visten camiseta, pero sus jugadas transforman la vida de millones.

Aunque se trivialice de tanto decirse, no por ello deja de ser cierto: la innovación no solo es la precursora por excelencia del desarrollo empresarial, sino que su materialización en productos y servicios concretos salva vidas, mejora los niveles de bienestar, perfecciona la educación, facilita soluciones cotidianas en todos los niveles y, en una frase, mejora nuestra vida.

Como una forma de dar visibilidad e impulso a la innovación de las pymes e inventores independientes, desde hace una década la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) organiza y premia a quienes se destacan por la obtención de patentes valiosas que demuestran su impacto práctico en el mercado.

Los ganadores se eligen de un plantel de más de mil 300 participantes. Cada categoría —agricultura y alimentación, industrias creativas, medio ambiente, salud y TIC— distingue a una empresa emergente y a una pyme, de modo que las de fase inicial y las ya consolidadas compiten en igualdad de condiciones.

Este año se sumó una disciplina más: la mejor innovación en materia deportiva, guiño oportuno en plena fiebre mundialista.

El medallero de esta edición dibuja un mapa sugerente. Entre las invenciones de mayor impacto está la de la empresa argentina INFIRA, que reactivó un gen que las plantas perdieron hace 80 millones de años, lo que permite a los cultivos rebrotar temporada tras temporada a partir de una sola siembra.

Conviene dimensionarlo: la agricultura actual depende de cultivos anuales —trigo, soja, maíz y arroz—. Cada año, el 70% de las tierras agrícolas del mundo pasa por ciclos repetidos de siembra y cosecha, con uso intensivo de maquinaria, agua e insumos. La desarrolladora de esta tecnología patentada avanza ya hacia sus primeros acuerdos de licencia con semilleras de todo el mundo, con la promesa de transformar el modo en que el planeta siembra y cultiva sus alimentos.

Corea sube al podio con DABIDA, una empresa emergente que creó un bolígrafo inteligente capaz de captar los gestos asociados a las dudas, las correcciones y el camino que sigue el alumno al resolver un problema. Su propia inteligencia artificial identifica con precisión dónde se equivocó y por qué.

Además, funciona sin conexión, de modo que llega a los estudiantes dondequiera que estén. Sus 23 patentes y la protección internacional de su propiedad intelectual sustentan acuerdos exclusivos de distribución en siete países y una alianza con Samsung firmada en 2026.

En un terreno cercano, Brasil aporta a Jade ND, una pyme que desarrolló una herramienta notable para detectar el TDAH mediante un juego: interpreta cómo piensa el niño —su atención, memoria y toma de decisiones— y transforma esos datos en información clara para padres y docentes, y en juegos adaptados que ayudan a cada niño a evolucionar.

China se lleva el mayor número de preseas. En medio ambiente y salud destacan tres de sus empresas: una, con un sistema de reciclaje de las baterías de los autos eléctricos; otra, con un diagnóstico cardiovascular basado en dinámica aeroespacial que reduce hasta en 75 por ciento el tiempo y el costo promedio; y una tercera, que emplea las propias células pulmonares del paciente para regenerar desde dentro los alvéolos dañados, tecnología que está devolviendo a miles de personas años de vida y plena autonomía.

El lector habrá advertido lo que este medallero no dice: entre Argentina, Brasil, Corea y China, México no aparece.

En el campeonato de las patentes que cambian el mundo, esta vez ni siquiera calificamos. No se equivoca el Plan México al colocar el patentamiento comercializable como estrategia esencial para el país.

La pregunta, la de siempre, es si de verdad estamos alineando recursos e instituciones para alcanzar el objetivo, o si nos conformaremos, una vez más, con ver levantar la copa desde la tribuna.

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