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Radar Inteligente
AM 16 Jul, 2026 06:04

La guerra soterrada

“Donde hay demanda, hay oferta y un negocio”
Principio económico. 

La presidenta Claudia Sheinbaum tiene razón al pedir que la DEA también se preocupe por vigilar su país. El flujo del problema con el tráfico de drogas se origina en Estados Unidos y en los países que consumen sustancias prohibidas, incluido México. El problema del abasto lo resuelve el consumidor a través del precio: paga lo que su adicción o preferencia recreativa lo demande.

Si el gobierno norteamericano designa  a los carteles de Latinoamérica como “terroristas” por producir y enviar drogas a EU, también cabrían en esa calificación los traficantes internos y distribuidores de las sustancias prohibidas. No hay diferencia en responsabilidades entre el mayorista y el minorista, por decirlo en términos de mercado.

En países de Asia resuelven el problema con penas de muerte. Al que introduzca o distribuya más de 15 gramos de drogas “duras” se les aplica la horca o el fusilamiento. China, Tailandia, Malasia y Singapur tienen penas que hacen temblar al más valiente de los narcotraficantes. Aún así, no hay año sin ejecuciones de docenas de criminales. Ahí no se preocupan por los productores lejanos sino por quienes trafican y consumen.

Para países más civilizados, el problema de las adicciones es de salud pública. En Europa persiguen el tráfico pero son tolerantes al consumo. En Canadá ven el problema más de salud que de criminalidad. En México las cosas son más complicadas porque las organizaciones del narcotráfico han ampliado sus negocios a productos internos como la extorsión, el cobro de piso y el huachicol. Su actividad floreció ante un Estado ausente o con funcionarios “asociados” a los delitos. La mayoría de las veces son forzados por el poder de las organizaciones que superan la fuerza pública de municipios y estados. Sinaloa es el ejemplo más claro y Ruben Rocha  Moya su exponente.

Seamos realistas: a los últimos gobernadores de Sinaloa no les quedaba de otra que pactar o salir de su estado. Cada seis años se daba un cogobierno donde policías cuidaban a personajes como El Mayo Zambada o El Chapo y sus “chapitos”. Eso todos lo sabían y lo comprendían. Antes del rompimiento, Guanajuato era más letal que Sinaloa.

Todo eso cambió con el secuestro de El Mayo y el segundo arribo de Trump a la presidencia de EU. El instinto de Trump le dijo que sería buena campaña culpar a México por las muertes provocadas por el fentanilo en su país. Además es una buena causa detener las dosis letales de fentanilo.

Si los cárteles recibían “abrazos” en lugar de “balazos” era porque las autoridades los toleraban o hacían negocios al amparo de su autoridad. No faltaba algún fanático antiyanqui que apoyara la exportación de drogas porque eran divisas para el país.

La adivinanza que tiene el gobierno mexicano es la de saber hasta dónde puede estirar la liga de la soberanía. Endurecer posturas puede ser letal para Morena. Un ejemplo: Marina del Pilar Ávila no estará en paz durante lo que le queda de gobernadora en Baja California.

Trump es un experto en acuerdos y también en desacuerdos, por eso causa extrañeza que nunca haya querido recibir a nuestra presidenta.  La impresión que revela el gobierno al defender a los gobernadores indefendibles y a funcionarios metidos hasta el cuello con el crimen organizado es que no podrá ganar ninguna batalla. Ceder puede ayudar más que mantener una postura inflexible. Vale.

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