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Mundiario 16 Jul, 2026 04:19

Bruselas propone duplicar el uso de electricidad en la UE para 2040

La Unión Europea prepara una transformación profunda de su modelo energético: dejar atrás progresivamente el petróleo, el gas y el carbón para que la electricidad gane protagonismo en hogares, industrias y transportes. La Comisión Europea ultima un Plan de Acción de Electrificación con una meta ambiciosa: que en 2040 el 46% del consumo energético final europeo proceda de la electricidad, frente al 23% actual.

El objetivo, que todavía se encuentra en fase de debate interno y no tendrá carácter obligatorio, supone prácticamente duplicar el peso de la electricidad dentro del sistema energético comunitario. Bruselas considera que este cambio no solo es imprescindible para cumplir con sus compromisos climáticos, sino también para reforzar la independencia económica de la UE en un escenario marcado por la volatilidad internacional y la dependencia de combustibles importados.

La estrategia europea parte de una realidad incómoda: pese al despliegue de energías renovables en los últimos años, la electrificación de la economía apenas ha avanzado. Mientras Europa se ha mantenido alrededor del 23% durante la última década, otras potencias industriales como China, Japón o Corea del Sur ya han superado la barrera del 30%.

El plan de la Comisión Europea, al que ha tenido acceso El País, busca acelerar ese proceso mediante una combinación de incentivos fiscales, reformas regulatorias y una reducción progresiva de las ayudas públicas que todavía reciben los combustibles fósiles. Bruselas defiende que una economía basada en electricidad limpia permitirá reducir costes, aumentar la seguridad energética y limitar la exposición a crisis internacionales.

La electricidad como herramienta de soberanía europea

La propuesta llega en un momento especialmente delicado para el mercado energético mundial. Las tensiones geopolíticas y los conflictos internacionales han vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad europea ante las importaciones de gas y petróleo. Según la Comisión, la UE ha tenido que asumir un incremento millonario en su factura energética durante la reciente crisis en Oriente Próximo.

Por eso, Bruselas ya no presenta la electrificación únicamente como una batalla contra el cambio climático. El documento plantea el acceso a una energía limpia, abundante y producida dentro de Europa como una cuestión de soberanía estratégica.

La Comisión calcula que alcanzar la nueva meta permitiría sustituir hasta dos tercios de la demanda actual de gas comunitaria y reducir a la mitad el consumo de petróleo de aquí a 2040. El ahorro acumulado en importaciones de combustibles fósiles podría rondar los 200.000 millones de euros.

El gran obstáculo: la electricidad sigue siendo demasiado cara

Pese a las ventajas potenciales, Europa se enfrenta a una contradicción: necesita electrificar su economía, pero el precio de la electricidad sigue siendo elevado frente al gas. Según los datos citados por Bruselas, la electricidad cuesta de media casi tres veces más que el gas para las empresas europeas y unas dos veces y media más para los hogares.

Esa diferencia de precios frena decisiones clave, como la instalación de bombas de calor o la sustitución de sistemas industriales alimentados con combustibles fósiles. La Comisión quiere corregir esta situación modificando los impuestos y los costes asociados a las facturas eléctricas para que favorezcan, y no penalicen, la transición energética.

El objetivo es que antes de 2030 la relación entre el precio de la electricidad y el gas no supere una proporción de 2,5 para los hogares y de 2 para la industria.

Más renovables, más redes y una nueva apuesta por la nuclear

El plan europeo también apuesta por aumentar la generación limpia. Bruselas fija como referencia la instalación de 100 gigavatios adicionales de energías renovables cada año hasta 2030, aunque reconoce que el crecimiento de la producción verde no siempre se está aprovechando por falta de redes capaces de transportar esa electricidad.

Además, la Comisión Europea mantiene abierta la puerta a la energía nuclear. Aunque insiste en que cada Estado miembro debe decidir su propio modelo energético, considera que prolongar la vida útil de los reactores existentes debería seguir siendo una opción cuando sea viable económica y técnicamente. También impulsa el desarrollo de pequeños reactores modulares, con la expectativa de que los primeros puedan funcionar en Europa a comienzos de la década de 2030.

El desafío será convertir los objetivos en resultados reales. Bruselas ya había marcado metas anteriores de electrificación que no se han alcanzado al ritmo esperado. Ahora intenta que la electricidad deje de ser solo una alternativa energética y se convierta en la columna vertebral de una Europa menos dependiente, más competitiva y preparada para un escenario global cada vez más incierto. @mundiario

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