Antes de que un mezcal llegue a una copa pueden transcurrir hasta tres décadas. Ese tiempo incluye el crecimiento del agave, el trabajo de familias o comunidades enteras, recorridos por la sierra y un conocimiento transmitido de generación en generación.
Para Mariluz Garnica, representante de Casa Cruga Mezcales Artesanales y cuarta generación de una familia de maestros mezcaleros, comprender ese proceso cambia por completo la forma de apreciar esta bebida.