LONDRES- La guerra en Irán está dejando clara una realidad esencial para directores y dueños de empresas en todas partes: que el mundo en el que están operando se ha vuelto más riesgoso e impredecible.
Y eso también significa más costoso. Incluso si los ataques terminan, el aumento en el costo de hacer negocios perdurará. Los precios más altos parecen ser un efecto secundario duradero de la guerra en Irán.