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Radar Inteligente
El Imparcial 17 Jul, 2026 00:51

Mientras llevar maquinaria pesada a un asteroide sigue fuera de alcance, científicos prueban hongos capaces de liberar oro, platino u otros metales de las rocas para sostener futuras misiones espaciales

Un hongo encontrado cerca de una zona minera de Australia abrió una posibilidad que parecía reservada para la ciencia ficción: utilizar microorganismos para extraer metales de rocas en el espacio, sin depender únicamente de maquinaria pesada ni trasladar todos los materiales desde la Tierra.

El protagonista inicial fue una cepa de Fusarium oxysporum. Investigadores australianos demostraron en 2019 que este hongo podía oxidar partículas de oro, movilizar el metal y acumularlo en forma microscópica sobre sus filamentos. Los ejemplares que interactuaban con el oro también crecían y se extendían más rápido.

El descubrimiento no significa que el hongo produzca oro desde cero. El organismo transforma y concentra el metal que ya se encuentra en su entorno. Esta capacidad podría utilizarse para localizar depósitos, recuperar oro de residuos o desarrollar procesos de biominería.

La información fue difundida por Xataka, que relacionó el estudio australiano con investigaciones recientes sobre extracción de minerales en microgravedad.

¿Cómo puede un hongo cubrirse de oro?

El oro es un elemento con poca reactividad química. Por eso sorprendió a los investigadores descubrir que un hongo podía participar en su ciclo natural.

El estudio publicado en Nature Communications explicó que Fusarium oxysporum produce sustancias capaces de oxidar el oro. Después, los compuestos generados pueden interactuar con materia orgánica y volver a formar partículas metálicas sobre los filamentos del hongo.

Las partículas son microscópicas. No se forman pepitas que puedan recogerse directamente ni hongos cubiertos por capas visibles del metal.

El organismo funciona como parte de un proceso químico y biológico que podría ayudar a:

  • Detectar rastros de depósitos subterráneos.
  • Separar oro presente en residuos mineros.
  • Recuperar metales de desechos electrónicos.
  • Reducir el uso de algunos procesos químicos.

El CSIRO australiano señaló desde 2019 que esta interacción podría convertirse en una herramienta de exploración con menor impacto, combinada con técnicas como el análisis de hojas o termiteros que almacenan rastros de oro.

La biominería ya se prueba en condiciones de microgravedad.

¿Por qué este hallazgo interesa a la minería espacial?

Enviar excavadoras, plantas de procesamiento, combustible y personal hacia la Luna, Marte o un asteroide tendría costos logísticos difíciles de sostener.

Los microorganismos representan otra opción. Algunos necesitan agua, nutrientes y recipientes pequeños para liberar elementos atrapados dentro de las rocas.

Este proceso se conoce como biominería o biolixiviación. Ya se utiliza en la Tierra para recuperar minerales y puede requerir menos energía que determinados métodos convencionales. NASA considera que podría ayudar a obtener recursos durante misiones alejadas de la Tierra.

La finalidad no sería necesariamente regresar toneladas de oro al planeta. Los metales extraídos podrían emplearse en el lugar para fabricar herramientas, componentes electrónicos, estructuras o sistemas de soporte.

¿Ya lograron extraer metales en el espacio?

Sí, aunque todavía en cantidades experimentales.

El proyecto BioRock, realizado en 2019 dentro de la Estación Espacial Internacional, utilizó tres microorganismos para extraer tierras raras de roca basáltica bajo condiciones de microgravedad, gravedad terrestre simulada y gravedad semejante a la de Marte.

Una de las bacterias aumentó la liberación de tierras raras en las tres condiciones. Los resultados demostraron que la biominería puede funcionar fuera de la Tierra, aunque su efectividad depende del microorganismo utilizado.

Un estudio publicado en 2026 avanzó un paso más. El experimento BioAsteroid colocó bacterias y hongos en contacto con material de un meteorito dentro de la Estación Espacial Internacional.

Los investigadores midieron la liberación de 44 elementos. El hongo Penicillium simplicissimum favoreció la extracción de paladio, platino y otros materiales bajo microgravedad.

¿Los científicos ya consiguieron cultivar oro?

No. Los experimentos espaciales no han demostrado una producción comercial de oro mediante hongos.

El hallazgo de Fusarium oxysporum ocurrió en la Tierra y se concentró en comprender cómo el organismo transforma el oro presente en el ambiente.

Los ensayos espaciales posteriores utilizaron otros microorganismos y probaron principalmente la extracción de tierras raras, paladio, platino, rutenio y distintos elementos presentes en basalto o material de meteorito.

El experimento de 2026 logró que Penicillium simplicissimum extrajera cerca de 11.9% del paladio presente en la muestra. En cambio, la recuperación de platino fue de alrededor de 0.29%, por lo que todavía existe una distancia considerable entre una prueba de laboratorio y una operación minera rentable.

¿Por qué el oro volvió a despertar interés?

El oro superó los 5 mil dólares por onza durante 2026 y alcanzó un máximo cercano a 5 mil 595 dólares en enero, aunque posteriormente retrocedió. Su precio se ubicaba alrededor de 4 mil 100 dólares al comenzar julio.

El aumento del valor de los metales vuelve atractivos yacimientos que antes resultaban demasiado costosos de explotar. También impulsa investigaciones destinadas a recuperar materiales de residuos o rocas con concentraciones reducidas.

Sin embargo, el precio no elimina las barreras de la minería espacial. Todavía deben resolverse problemas relacionados con transporte, energía, agua, control de temperatura, radiación y procesamiento industrial.

¿Cuándo podría utilizarse esta tecnología?

No existe una fecha para iniciar una mina espacial operada con hongos.

Los estudios actuales son pruebas de concepto realizadas con pequeñas muestras dentro de reactores. Los resultados muestran que los microorganismos sobreviven, interactúan con rocas y liberan algunos metales bajo microgravedad.

El siguiente reto será aumentar la eficiencia, seleccionar el organismo adecuado para cada mineral y diseñar sistemas cerrados que puedan funcionar durante meses sin contaminar una nave o instalación.

Los hongos no están produciendo lingotes en el espacio. Lo que ya demostraron es que pueden convertirse en herramientas biológicas para separar recursos que serían difíciles de procesar con métodos tradicionales.

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