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El Imparcial 18 Jul, 2026 20:36

Bolero en Mexicali lleva 50 años manteniendo vivo el oficio ante cambio generacional y el paso de la pandemia

Mexicali, B.C.–Cada vez son menos los boleros que sobreviven en el Centro Histórico de Mexicali, aquellos que desde niños tomaron una caja, grasa y una franela para ganarse la vida. En el presente, los contados boleros mantienen vivo el oficio a pesar de enfrentar cambios de hábitos tras la pandemia, el desinterés de las nuevas generaciones y la disminución de clientes durante el verano.

Javier Fuentes, aseador de calzado, se dedica desde hace ya 50 años a un oficio que considera parte de la buena presentación de las personas.

La historia de Javier comenzó como la de muchos boleros de antaño: con un pequeño cajón recorría las calles de la ciudad y ofrecía sus servicios a los transeúntes.?Foto: Juan J. Morales

La historia de Javier comenzó como la de muchos boleros de antaño: con un pequeño cajón recorría las calles de la ciudad y ofrecía sus servicios a los transeúntes. Sus primeros clientes eran del mercado Braulio Maldonado y, con el paso de los años, obtuvo un permiso para instalarse de manera formal y desde 1992 trabaja en el local que hoy ocupa en el primer cuadro de la ciudad.

El bolero aseguró que no puede quejarse del trabajo, ya que es conocido por su trabajo con clientes que ha sumado a lo largo de cinco décadas, pero dijo que la llegada de la pandemia marcó un antes y un después para el oficio de un bolero.

Foto: Juan J. Morales

Javier Fuentes recordó que los clientes que llegaban se sentaban mientras les boleaba los zapatos y aprovechaban para conversar, creando un vínculo humano entre el cliente y el trabajador. Actualmente, la mayoría de los interesados únicamente deja el calzado y regresa horas después o al día siguiente por él.

“Muchos se quedaron con esa costumbre. Ya casi no se sientan, llegan, dejan los zapatos y luego vuelven por ellos”, comentó Javier Fuentes.

El cambio en la moda y el clima

La experiencia de Javier, que ha vivido siempre con el intenso calor de Mexicali durante el verano, le permite recordar que la afluencia de clientes se reduce drásticamente, asegura que entre un 40 y 50% han bajado las ventas, afectando directamente los ingresos de quienes viven de este trabajo.

El mayor reto no es únicamente la baja en las ventas debido al clima. Javier agregó la importancia del cambio generacional, pues consideró que cada vez son menos las personas que valoran un zapato bien boleado y que muchos jóvenes se conforman con limpiarlo superficialmente o definitivamente prefieren un calzado totalmente distinto al tradicional.

Un zapato limpio no es lo mismo que un zapato boleado. Debería ser parte de la presentación de una persona”, expresó el bolero.

Desde 1992, Javier trabaja en el local que hoy ocupa en el primer cuadro de la ciudad.?Foto: Juan J. Morales

Pese a los cambios y a un oficio que poco a poco pierde presencia en las calles de la ciudad, Javier Fuentes continúa abriendo todos los días su local con una historia de 34 años, miles de zapatos limpios y una infinidad de historias que se compartieron durante el proceso de aseo.

Hoy, el bolero compartió que se mantiene convencido de que mientras haya alguien que valore un calzado bien presentado, el brillo del betún seguirá formando parte de la historia del Centro Histórico de Mexicali.

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