El currículum vitae sigue siendo la carta de presentación más importante al buscar empleo. No obstante, el error más común es pensar que se trata de un documento donde se enumera toda la trayectoria profesional. En realidad, su objetivo es convencer a un reclutador de que vale la pena conceder una entrevista.
Universidades con oficinas especializadas en desarrollo profesional, como la Harvard University, Princeton University y Georgetown University coinciden en que un buen CV debe ser claro, breve y estar diseñado para responder a una vacante en particular, no para contar toda la historia laboral de una persona.
La realidad del mercado laboral actual también ha cambiado la forma en que se revisan los currículums. Muchas empresas utilizan sistemas de seguimiento de candidatos (ATS, por sus siglas en inglés), programas que analizan automáticamente la información antes de que llegue a un reclutador. Por ello, un diseño llamativo no siempre juega a favor. Tablas, columnas complejas, gráficos, íconos o plantillas demasiado elaboradas pueden dificultar la lectura del documento por estos sistemas.