Paciencia, lector, que aquí escribiré de Mandela, del gran Madiba. Y también de la proyección de su enorme sombra, de su vida, en nuestro país.
Ricardo Becerra, presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática, escribía esta semana algunas claves para comprender la historia y la genealogía del populismo, en donde se entiende que este equivale al desprecio a los ideales jeffersonianos del gobierno popular, el debate razonado, la libertad de expresión, el sistema judicial independiente y los límites a las mayorías; también se caracteriza por una permanente apelación a las emociones; por el anclaje en cualquier tipo de identidad, sea de raza, religión, lengua o clase; por la exaltación del nacionalismo y la apropiación patrimonial del Estado.